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Enfermedad del beso: qué es y cómo se relaciona con la esclerosis múltiple

Beso heterosexual

El curioso nombre de “enfermedad del beso” es como se conoce coloquialmente a la mononucleosis infecciosa, una enfermedad que afecta sobre todo a personas de entre 10 y 20 años de edad. Entre sus síntomas destacan la fiebre, el dolor de garganta y la aparición de ganglios linfáticos inflamados en el cuello.

Se llama “enfermedad del beso” porque se disemina a través de la saliva. Como afecta sobre todo a adolescentes y adultos jóvenes, muchos de los contagios se producen a través de los besos. De todos modos, se puede sufrir mononucleosis infecciosa a cualquier edad.

En nueve de cada diez ocasiones, la enfermedad está causada por el virus de Epstein-Barr (VEB). En los casos restantes son otros microorganismos –como el citomegalovirus y el protozoo Toxoplasma gondii– los responsables del problema.

Un virus que afecta a casi todos los adultos

Las estimaciones señalan que entre el 90% y 95% de la población adulta ha pasado en algún momento de su vida por la infección con el VEB. Así lo explica un estudio de científicos del Hospital Universitario Puerta del Mar, con sede en Cádiz.

El artículo especifica que “en países desarrollados, sobre todo en poblaciones de alto nivel socioeconómico, la mitad de la población tiene la enfermedad entre el primer y el quinto año de vida”. En la mayoría de esos casos, la infección es asintomática o se cursa “como cuadros víricos inespecíficos de corta duración”.

Sin embargo, en los últimos tiempos eso ha ido cambiando. “La mejora en las condiciones sociosanitarias conlleva un retraso en la edad de aparición de la primoinfección por el VEB”, apuntan los científicos. Por eso, el contagio es cada vez más frecuente en la adolescencia.

El caso es que “según aumenta la edad, la posibilidad de que la infección sea sintomática es mayor y de mayor gravedad”. Es decir, se da una paradoja: una mejora en las condiciones sanitarias hace que la enfermedad se torne más agresiva y riesgosa que cuando esas condiciones no eran tan buenas.

Síntomas y tratamiento de la mononucleosis

Además de los síntomas ya citados (fiebre, dolor de garganta y ganglios inflamados), otras posibles consecuencias de la mononucleosis infecciosa son las siguientes: somnolencia, pérdida del apetito, dolores musculares, erupción cutánea, dolor de garganta y malestar general.

También suele producirse una hinchazón en el bazo, un órgano que se encuentra junto al estómago, en el lado superior izquierdo del abdomen, debajo de la caja torácica. Con menos frecuencia aparecen también tos, dolor de cabeza, urticarias, aumento del ritmo cardiaco, sangrado nasal o mayor sensibilidad a la luz.

Dado que en general la mononucleosis infecciosa no implica mayor gravedad ni otros efectos, el tratamiento consiste en tomar alguna medidas para aliviar los síntomas. Para tal fin, la Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos recomienda algunas medidas simples:

  • Tomar mucho líquido.
  • Hacer gárgaras con agua caliente con sal para atenuar la irritación de garganta.
  • Descansar.
  • Tomar algún analgésico simple, como paracetamol o ibuprofeno, para atenuar la fiebre y los dolores. Los antivirales, añade el mismo documento, “tienen poco o ningún beneficio”.
  • Evitar los deportes de contacto u otras actividades que pudieran poner en riesgo de rotura el bazo inflamado.

El virus de la “enfermedad del beso”, ¿causa de la esclerosis múltiple?

El mes pasado, científicos de la Universidad de Harvard, Estados Unidos –a través de un estudio publicado en la revista ‘Science’–, anunciaron el hallazgo de “evidencia convincente” de una relación entre el VEB y la esclerosis múltiple. Según este trabajo, la infección con ese virus podría ser la causa de tal enfermedad.

La esclerosis múltiple es una enfermedad crónica autoinmune, inflamatoria y degenerativa del sistema nervioso central. Es “el trastorno neurológico discapacitante no traumático más común en los adultos jóvenes de los países desarrollados”, explica la Sociedad Española de Neurología (SEN).

Se trata, en realidad, de una sospecha que existe desde hace mucho tiempo. Ahora, los investigadores analizaron datos de más de 10 millones de reclutas que pasaron por las fuerzas armadas estadounidenses durante más de veinte años. De ese total, 955 personas fueron diagnosticadas con esclerosis múltiple durante su periodo de servicio.

De acuerdo con el trabajo, “el riesgo de sufrir esclerosis múltiple aumentó hasta 32 veces después de la infección por VEB”. En cambio, no aumentó después de la infección con otros virus, incluido el citomegalovirus, que se transmite de manera similar.

Ese incremento del riesgo y otros datos que señalan la relación entre ambos elementos “no pueden explicarse por ningún factor de riesgo conocido de esclerosis múltiple”, afirman los científicos, y sugieren que “el virus de Epstein-Barr es la principal causa” de tal enfermedad.

Los investigadores de Harvard celebraron el hallazgo, pues puede representar “nuevas oportunidades para la terapia”. William H. Robinson y Lawrence Steinman, expertos de la Universidad de Stanford, también de Estados Unidos, escribieron que “ahora que se ha identificado su desencadenante inicial, quizá se pueda erradicar la esclerosis múltiple”. Por ejemplo, con una vacuna contra el VEB.

Un factor de riesgo entre varios más

Sin embargo, la SEN pide cautela. En un comunicado publicado un día después que el estudio de ‘Science’, el organismo explica que “varios estudios proporcionan pruebas sólidas de que la mononucleosis infecciosa es un factor de riesgo importante para desarrollar esclerosis múltiple”.

Pero aclara que probar la causalidad directa es muy difícil, dada “la altísima prevalencia de seropositividad al VEB en la población general” (como ya se ha mencionado, en torno al 90%-95%) y “la frecuencia relativamente baja de incidencia de esclerosis múltiple” (unos 55.000 casos en España, algo así como una de cada 860 personas).

Los expertos de la SEN añaden que tener el VEB podría influir en el riesgo de padecer esclerosis múltiple, pero el hecho de que una persona haya desarrollado una infección por este virus no implica que “necesariamente” vaya a sufrir esa enfermedad.

En definitiva –enfatizan–, la causa que produce la esclerosis múltiple “se desconoce” y no está claro por qué se manifiesta en algunas personas y no en otras. “Las investigaciones siguen apuntando a una combinación de factores genéticos con otros ambientales” como las causas de la enfermedad, “y no solamente a un único factor”.

Por lo tanto, no tiene sentido alarmarse. Si se padece mononucleosis infecciosa, lo aconsejable es tomar las medidas necesarias para aliviar los síntomas, aguardar el lapso natural hasta que desaparezcan (entre dos y cuatro semanas) y, en todo caso, evitar los besos durante ese periodo para evitar la transmisión del virus a otras personas.

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