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Las bases del PNV refrendan a Esteban como presidente y los ocho nombres pactados para el nuevo EBB

Aitor Esteban, despidiéndose del Congreso para ser presidente del PNV, ante la mirada del lehendakari Patxi López

Iker Rioja Andueza

Vitoria —

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La segunda vuelta del proceso interno del PNV ha terminado este miércoles sin la pugna que se vivió en la primera vuelta y, por consiguiente, más alejada de los focos mediáticos. El anuncio de retirada de Andoni Ortuzar, que inicialmente quería continuar al frente del principal partido vasco, y el acuerdo soterrado para que Aitor Esteban se convierta en el próximo presidente del Euzkadi Buru Batzar (EBB) han surtido el efecto balsámico deseado. Los 'batzokis', en estas dos semanas largas, han refrendado sin sobresaltos la designación de Esteban, que precisamente se ha despedido este miércoles como diputado en el Congreso ovacionado, entre otros, por Pedro Sánchez y sus ministros, que han puesto en valor su trayectoria. También saldrá adelante la plancha adelantada por este periódico, una ejecutiva de ocho nombres pactados entre Esteban y Ortuzar y también con la aquiescencia del sector de Gipuzkoa.

La primera vuelta arrancó con Ortuzar como aspirante a la reelección a pesar de las dudas que él mismo había alimentado antes. Sin embargo, pronto emergió una alternativa sólida y con relevantes apoyos en Bizkaia, el gran feudo del PNV. Esteban recogió el guante y conformó un equipo para pelear por la presidencia del partido. Asimismo, el aparato de Gipuzkoa mostró su fuerza apoyando la vía de Markel Olano no tanto para liderar el partido, sino para negociar un peso específico y fuerte en el nuevo equipo.

Aunque los dirigentes del PNV suelen repetir que son un partido asambleario y en el que las bases siempre tienen la última palabra, la realidad es que en la segunda vuelta solamente han podido ratificar un menú precocinado. En la primera vuelta ganó formalmente Ortuzar aunque la irrupción de Esteban hacía prever una muy reñida batalla. Aquí hay más información sobre los resultados. Pero Ortuzar se echó a un lado a cambio de que Esteban acomodara a varios de sus colaboradores en la nueva composición del Euzkadi Buru Batzar.

En la segunda, solamente ha habido una candidatura a la presidencia. Ha quedado ratificada. No ha habido sorpresas, aunque sí un par de matices observados por quienes conocen los resultados, que todavía no se han hecho públicos. La participación ha sido muy baja. Esto ya se viene repitiendo también en otros procesos. La media puede rondar entre el 10% y el 15%. Asimismo, en algunas asambleas el volumen de votos en blanco ha sido muy grande en proporción. En algunos casos se ha plasmado así el descontento. Un ejemplo no generalizable pero sí simbólico: en el 'batzoki' de Etxebarri participaron 20 afiliados y solamente dos apoyaron a Esteban. El resto fueron votos en blanco.

En cuanto a la ejecutiva, compondrán el equipo de Esteban Maitane Ipiñizar, Manuel Tejada, Miren Martiarena, Andoni Busquet, Markel Olano, Jon Gambra, Javier Ollo y Joseba Díez Antxustegi. Ipiñazar, parlamentaria con mucha proyección, entra como gran apuesta de Esteban y Tejada, Martiarena y Busquet son los nombres que se ha querido garantizar Ortuzar. Olano y Gambra representan la cuota de Gipuzkoa; Ollo es navarro; y Díez Antxustegi, además del portavoz en el Parlamento Vasco, alavés. A ellos se suman los cinco líderes territoriales ya elegidos en otoño, Iñigo Ansola por Bizkaia, Jone Berriozabal por Álava, Unai Hualde por Navarra, María Eugenia Arrizabalaga por Gipuzkoa y Pantxoa Bimboire por Iparralde.

Son cuatro mujeres y diez hombres, un dato que no ha pasado inadvertido en algunos 'batzokis'. Inicialmente hubo algún intento de que Gambra, de Gipuzkoa, dejara su puesto a una mujer. Pero no fructificó. El PNV nunca ha tenido una mujer como presidenta ni tampoco nunca ha propuesto a ninguna como lehendakari. De los catorce, solamente siguen Hualde y Arrizabalaga, que antes de entrar como representante de Gipuzkoa era del equipo de Ortuzar. La media de edad cae notablemente también, aunque Esteban es unos días mayor que su predecesor. Ambos tienen 62 años.

En un proceso en el que formalmente no hay planchas, los ocho nombres acordados saldrán adelante. Sin embargo, de nuevo hay matices. Tejada y Gambra, por ejemplo, han recibido menos apoyos que la media, indican fuentes internas. Y aquí sí ha habido alternativas que se podían votar y que en algunos casos han tenido su cuota relevante de apoyos. Es el caso de David Salinas-Armendariz, Eneko Lekue y Pedro Ereña, abiertamente críticos. Olatz Jauregi, otra joven de este sector, fue retirada por no llevar afiliada cuatro años. También ha emergido la figura de Xabier Ormaetxea, un ex del PNV en la CNMC, que ha hecho la guerra por su cuenta.

“Muy poca participación. Mucha opacidad por parte de Esteban, sin programa ni debates. Denuncia de un grupo de mujeres. Y Manu Tejada, el hombre de Ortuzar para sustituir a Joseba Aurrekoetxea, con pocos apoyos”, resumen la situación un veterano del partido. Aurrekoetxea, que también lo deja, ha sido en los últimos lustros el todopoderoso responsable de Organización, el hombre por el que pasaba cada campaña, cada nombramiento o cada acuerdo. Tejada fue alcalde de Abanto y ha sido dirigente en Bizkaia.

El final de la segunda vuelta, en todo caso, no cierra el largo proceso interno, anunciado a finales de septiembre, en el Alderdi Eguna. Previamente tienen que celebrarse asambleas territoriales y, finalmente, la novena asamblea general del PNV en la etapa moderna. Será los días 29 y 30 de marzo en el frontón donostiarra Atano III. El sábado se votarán las cinco ponencias y sus enmiendas, unos documentos ya presentados en su día, y el domingo a los nuevos 'burukides' o dirigentes. Es un sistema de apoderados con mandato imperativo. Es decir, tienen que respetar lo que les dictaminen las bases, por lo que no caben sorpresas.

Sostiene el PNV que se frontón “es también un escenario cargado de simbolismo”. “En lo político, destaca lo ocurrido el 18 de septiembre de 1970, día en que el 'gudari' y dirigente 'jeltzale' Joseba Elosegi aprovechó la presencia de Francisco Franco en el Mundial de Pelota para, tras quemarse ‘a lo bonzo’, tratar de arrojarse contra el dictador. Elosegi sufrió graves quemaduras, estuvo 17 días en coma, fue detenido y permaneció encarcelado hasta 1973”, explica la formación nacionalista. Asimismo, el 13 de junio de 1976 hubo “otro hito en la historia moderna” del partido porque, “aquel día, el recordado dirigente jeltzale Xabier Arzalluz pronunció su primer discurso masivo en la que fue la primera actividad política autorizada tras el franquismo”. Fue “un mitin conjunto bajo el lema ‘Los vascos de cara al futuro’ en el que tomaron parte el citado Arzalluz, Francisco Idiáquez (PCE), Enrique Múgica (PSOE) y Mariano Zufía (EKA-Partido Carlista)”.

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