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Clara dio a luz a su primer hijo, Bruno, el pasado 31 de agosto. Tras la baja de maternidad de 16 semanas, los 21 días de permiso de lactancia y una semana de vacaciones, se reincorporó a su puesto de marketing en una empresa online de cosmética y perfumería en enero. Jornada completa, 40 horas semanales, de 7.30 a 15.30 horas. Su pareja ha partido la baja de paternidad en dos tramos. Son obligatorias, tanto para la madre como para el padre, las seis primeras semanas tras el parto, la conocida como cuarentena, pero las otras diez pueden distribuirse como mejor encaje a cada familia, hasta que el menor cumpla un año.
El padre de Bruno disfruta ahora de esa segunda parte de la baja paternal y volverá a su puesto de trabajo a finales de marzo, cuando el niño esté a unos días de cumplir siete meses. Y ahí es donde empezarán los problemas de conciliación de esta familia, similar al de muchas otras de Balears: no hay plazas en las escoletes (guarderías) fuera del periodo de escolarización.
Clara explica a elDiario.es que empezaron la búsqueda de escoleta “cuatro meses antes” de que Bruno tenga que entrar. Un proceso que califica como “bastante difícil”, ya que no han encontrado plaza en escoletes públicas ni concertadas. Clara cuenta que, incluso en las privadas, al tener pocas plazas, “la mayoría están completas”. Se pusieron en contacto con Escolarización y les confirmaron su infructuosa búsqueda: “No hay plazas ni en Palma ni en Andratx ni en Inca”. Estos son los tres municipios mallorquines que, por trabajo, residencia y abuelas, les encajan.
Reservar plaza antes de que nazca el niño
Sus amigas ya le advertían de las dificultades de encontrar plaza en la escoleta, hasta el punto de recomendarle que buscara antes, incluso, de que naciera su hijo. “Qué exageradas”, recuerda Clara. “En ese momento no entendía el porqué, lo he entendido ahora”, dice esta madre primeriza, quien añade que tiene amigas “que reservaron plaza pagando cada cuota desde que nacieron sus hijos. Sin usarla, claro”. Tras hablar con Escolarización y confirmarle que no había plazas libres, ni en públicas ni en concertadas, le dijeron que su única opción era hacer una solicitud fuera de plazo, pero solo para una escoleta. “Si mandas varias solicitudes, la que prevalece es la última y es muy difícil que se libere una plaza justo en la escoleta que quieres”, explica esta madre.
Finalmente, Bruno empezará en una escoleta privada de Palma a finales de marzo, pero no tendrán la ayuda del Govern balear de 250 euros mensuales para la etapa de 0 a 3 años. Al mes, pagarán 380 euros por media jornada, sin comedor, más los 37 euros del servicio de guardería, para que Bruno pueda entrar en la escoleta a las 7.30 horas. De la salida a las 12.30 horas se encargarán, por turnos, las abuelas de Bruno.
Ante la falta de plazas, Bruno -hijo de una de las madres afectadas- empezará en una escoleta privada de Palma a finales de marzo, pero no tendrá la ayuda del Govern balear de 250 euros mensuales para la etapa de 0 a 3 años. Al mes, pagarán 380 euros por media jornada, sin comedor, más los 37 euros del servicio de guardería, para que Bruno pueda entrar en la escoleta a las 7.30 horas
En cuanto abran el proceso de escolarización para el próximo curso, harán los trámites, ya que necesitan optar a las cuatro horas de gratuidad. Asegura Clara que “en ningún momento” se ha planteado retrasar la vuelta al trabajo, ya que “económicamente” no puede estar un año sin trabajar, ni ella ni su pareja.
La única opción: recurrir a la ayuda de familiares
Pero el caso de Clara no es aislado, la inmensa mayoría de las familias de las islas necesitan trabajar, tanto el padre como la madre. Y la única opción que les queda es recurrir a la ayuda de familiares. “No me planteaba que ninguna de las abuelas cuiden de mi hijo durante todo un año, día a día, es muchísimo cuidar a un niño nueve horas diarias y nunca ha sido una opción cargar al 100% a los familiares”, matiza Clara. Preguntados por este medio en relación a este asunto, desde la Conselleria eluden hacer declaraciones dado que, en próximas fechas, informarán públicamente sobre cómo está funcionando la gratuidad de 0 a 3.
“Pleno tenemos”, explica Miriam, la directora de una escoleta concertada de Palma, en la que no queda ni una sola plaza libre. Pero no ahora, desde que se hicieron las matrículas en junio. “Hubo dos bajas en el período de matriculación, pero ni tiempo de que se enfríen las plazas por la cantidad de solicitudes que hay”. Añade esta directora que hay lista de espera en todos los centros. “Desde que se aplicaron las cuatro horas del servicio básico gratuito, está todo lleno”.
Miriam explica un caso que ahora se ha convertido en normal por los distintos centros. “Tenemos una familia con la hija mayor en la clase de 2 a 3 y la segunda hija no ha podido entrar en 0 a 1, porque la madre dio a luz después del periodo de escolarización, ya no teníamos plazas y han tenido que tirar de privada, porque tenían que volver a trabajar. Y aquí está, en lista de espera”. Y las madres dan a luz en cualquier momento del año, terminan la baja de maternidad cuando toca y necesitan que sus hijos puedan entrar en una escoleta no solo en septiembre.
Tenemos una familia con la hija mayor en la clase de 2 a 3 y la segunda hija no ha podido entrar en 0 a 1, porque la madre dio a luz después del periodo de escolarización, ya no teníamos plazas y han tenido que tirar de privada, porque tenían que volver a trabajar. Y aquí está, en lista de espera
La directora de este Centro de Educación Infantil explica que ya plantearon a la Conselleria de Educación esta problemática de cara al presente curso, que tenían madres embarazadas con hermanos en sus escoletas, pero que nacerían después de la escolarización y que la respuesta de la Conselleria fue que “este año era así y que priorizaban las plazas por estricto orden de solicitud”. Antes de la gratuidad, las escoletas concertadas podían reservar las plazas en estas situaciones. Ahora, pasa todo por Escolarización.
“Un efecto llamada que nadie esperaba”
“La gratuidad ha tenido un efecto llamada que nadie esperaba”, sintetiza Antonia Martínez, vicepresidenta de la Asociación de Escoletas y Guarderías de PIMEM. Y es que hay centros con un “porcentaje bastante elevado de niños que solo van las cuatro horas que cubre el Govern”. Y aquí es donde está el dilema, según Martínez. “Son unas edades en que la socialización es muy importante, es positivo que estén escolarizados, tienen otros estímulos, otro entorno, pero hay que priorizar a las familias que realmente necesitan escolarizar a sus hijos por motivos laborales o que estén justificados”, reflexiona Martínez, incidiendo en que todos tienen derecho a acceder a una escoleta.
Miriam coincide en que, el primer año de la gratuidad, el 2023, tuvieron algunos pequeños que solo iban las cuatro horas que financia el Govern, pero que este curso son “bastantes, sobre todo en 0 a 1, pero también las otras dos clases. Y contabilizan como cualquier plaza”.
“Si comen y duermen la siesta en la escoleta, es que los padres trabajan. Y si los recogen los abuelos, es que los padres están trabajando”, explica la vicepresidenta de la asociación.
Para poder solicitar una plaza, el bebé debe haber nacido antes de quefinalice el periodo de escolarización y tener cumplidas las 16 semanas cuando se incorpore a la escoleta. Requisito de la conselleria que plantea otra problemática a las familias, ya que no salen las cuentas. Las madres que dan a luz, por ejemplo, a finales de abril o en mayo están fuera del periodo de escolarización, pero sus bajas de maternidad terminan entre agosto y septiembre y ya están fuera del periodo ordinario para poder matricularlos, pero tienen que volver al trabajo.
“Los tiempos no van acordes con parir y terminar la baja”
Extremo que confirma Martínez. “Los tiempos no van acordes con parir y terminar la baja, así es a día de hoy y le hemos pedido a la conselleria que busque una solución, porque antes estaba la posibilidad de incorporarse cuando se cumplían las 16 semanas, fuera el momento que fuera, y eso ha desaparecido”.
Tanto Martínez como Miriam coinciden en que la gratuidad es “positiva y necesaria”, pero que ha tenidos unos efectos colaterales inesperados desde que se implantara en el curso 2023-2024. Fue a finales de julio de 2023 cuando el Govern de la popular Marga Prohens anunció que la hacían extensiva a toda la etapa de 0 a 3. El curso anterior, con la socialista Francina Armengol como presidenta de Balears, era solo para el tramo de 2 a 3, con intención de hacerlo extensivo al resto de edades de esa etapa educativa.
“Siempre hay flecos”, dice Martínez, pero los problemas que llevan varias reuniones planteando a la conselleria de Educación son tres: que se queden sin plaza familias que trabajan, que no puedan ir los hermanos al mismo centro y que las madres que dan a luz fuera del periodo de escolarización se encuentren con las escoletas llenas. La base es la misma: no hay plazas suficientes para todas las solicitudes.
En concreto, para el curso 2024/2025 las plazas ofertadas eran 12.140, a las que se han ido sumando durante el curso 299 por la creación de nuevas plazas. ¿Y cómo se reparten por edades? De esas 12.140, 1446 son plazas de 0 a 1, 4460 de 1 a 2 y 6234 de 2 a 3. En 2024 hubo 9.240 nacimientos en Balears.
Pero no solo plantean los problemas, también posibles soluciones. Martínez explica a ElDiario.es que desde la conselleria se ha hecho “un gran esfuerzo” para que los centros puedan ampliar plazas y espacios, “pero no todos tienen esa posibilidad”. La reflexión que brinda la vicepresidenta de la Asociación de Escoletas y Guarderías de PIMEM sobre la falta de plazas es que “todos los ciudadanos tienen que estar en igualdad de condiciones, pero hay familias que necesitan una plaza sí o sí, porque se tienen que reincorporar al trabajo, pero también hay familias que solicitan plaza y la consiguen sin tener esa necesidad real, simplemente porque ahora tienen la posibilidad de la gratuidad”.
Todos los ciudadanos tienen que estar en igualdad de condiciones, pero hay familias que necesitan una plaza sí o sí, porque se tienen que reincorporar al trabajo, pero también hay familias que solicitan plaza y la consiguen sin tener esa necesidad real, simplemente porque ahora tienen la posibilidad de la gratuidad
Factores a tener en cuenta para Martínez son “las familias que trabajan y que no tengan familiares que se puedan hacer cargo de los niños, hay muchos abuelos que no están jubilados, que siguen trabajando”. Así como antes estaba bastante “controlado” el número de solicitudes en 0 a 3 y, aunque las públicas agotaban plazas, había hueco a lo largo de todo el año en las concertadas. La gratuidad ha sido “una gran avalancha”, pero solo para las cuatro horas.
Afirma Martínez que la conselleria está “mirando la manera de darle una solución, a diferenciar entre las personas que tienen realmente la necesidad por motivos laborales, delante de otras que no les urge tanto escolarizar a los niños, es algo que vivimos continuamente”.
No es la única solución que han planteado. Sobre que los hermanos tengan garantizado que van a ir a la misma escoleta, proponen hacer un aumento de ratio de una plaza. Martínez explica que se haría “comunicando las familias que ese niño va a nacer dentro del curso escolar y se le reservaría una plaza extra en la escoleta a la que ya asiste el hermano mayor”. Insiste en que “hay fórmulas, solo hay que buscar la mejor manera de implantarlas”.
Una escoleta cercana a casa o al trabajo, la opción mayoritaria de los padres
Palma es zona única en 0 a 3. ¿Esto qué implica? Martínez explica que dos hermanos pueden estar escolarizados “cada uno en una punta de la ciudad y esto es crear un problema a familia. No pueden estar yendo y viniendo, llevando a los niños a distintos centros”. Subraya Martínez que este problema es “lo suficientemente importante como para buscarle una solución”.
La opción mayoritaria de los padres es una escoleta cercana al domicilio o al trabajo, para dejar a sus hijos en los desplazamientos de un lugar a otro, y no tener que desviarse, porque repercute directamente en que los pequeños estén más tiempo en las escoletas. Según los expertos, no deberían pasar más de 8 horas en la escoleta y, siendo bebés, en la clase de 0 a 1, no se recomienda que pasen más de 6 horas. Otra cosa es la realidad laboral de cada familia y los malabares que hacen para poder encargarse de sus hijos y trabajar.
Según los expertos, no deberían pasar más de 8 horas en la escoleta y, siendo bebés, en la clase de 0 a 1, no se recomienda que pasen más de 6 horas. Otra cosa es la realidad laboral de cada familia y los malabares que hacen para poder encargarse de sus hijos y trabajar
Pero Martínez puntualiza que “la demanda social no coincide siempre con lo que opinan los expertos” y hay que ver hasta dónde se puede aplicar. Y es que, viviendo en un territorio movido económicamente por el turismo, “los trabajos de estas islas no tienen mucho que ver con la conciliación”.
“Ya que tenemos que trabajar, al menos conseguir que las familias puedan compaginar sus empleos con la dedicación a la familia, sobre todo cuando los niños son tan pequeños”, apunta Martínez, quien ve una clara contradicción entre lo que se dice y lo que se hace. “Nos lamentamos de que no están naciendo niños, pero no facilitamos que las familias puedan conciliar”. Y pide a las empresas que sean “más sensibles y receptivas”, ya se trata de una etapa determinada y “todo pasa”.
Todavía hay muchas incógnitas de cara al próximo curso. Pese al debate en las reuniones, los centros todavía no conocen qué soluciones va a proponer la conselleria. Están a la espera, tras un curso que califican como “experimental” y que les ha “desbordado” por la gran demanda, “pero ha sucedido y hay que ponerle solución, para que no se vuelva a repetir”, sentencia Martínez.