El Gobierno de España ha lanzado una propuesta ambiciosa, equitativa y justa que consiste en condonar más de 80.000 millones de euros de deuda a todas las comunidades autónomas. Para La Rioja, esto significa borrar 448 millones de euros, el 28% de su deuda total. Esta iniciativa no solo representa un balón de oxígeno y un alivio brutal para nuestras finanzas, sino que también pone de manifiesto un compromiso claro con la justicia financiera y una vía directa para fortalecer el estado del bienestar. Sin embargo, el Gobierno de Gonzalo Capellán, en un acto de irresponsabilidad intolerable, para satisfacer el mandato que, desde la sede central de su partido, han impuesto a todas las regiones donde gobiernan, ha tenido que construir, a toda prisa, un argumento basado en mentiras para presentar ante la opinión pública el rechazo a esta propuesta en una decisión que es un ataque directo a los intereses de los riojanos, ante el que no puedo quedarme callado.
No hay lugar para el cinismo. La condonación de la deuda no es un regalo arbitrario ni una cesión a intereses partidistas, esta condonación no es un favor a nadie, sino un reparto equitativo fundamentado en criterios técnicos claros y transparentes como la población ajustada, el endeudamiento acumulado durante la crisis financiera y el esfuerzo fiscal. Los números cantan: Canarias se lleva un 50% de quita, Andalucía un 49%, y la media nacional alcanza el 27%. ¿Un “traje a medida” para Cataluña, como vocifera el PP? Mentira descarada. Cataluña solo reduce su deuda un 20%, por debajo de la media, mientras La Rioja sale ganando con un 28%. Esto no es un regalo a los independentistas, es justicia financiera para todos que corrige desequilibrios históricos y reconoce el esfuerzo de las autonomías para salir adelante tras años convulsos.
La ecuación es simple y su impacto trasciende las cifras. Menos deuda equivale a más recursos para servicios esenciales como sanidad, educación y dependencia. En un contexto de recuperación económica, todas las comunidades podrán respirar, sanear sus cuentas y mejorar su acceso a los mercados. La solvencia de la economía española, apuntalada por una gestión impecable del Gobierno de Pedro Sánchez, hace posible esta decisión que viene a rescatar a todas las regiones del grave endeudamiento al que las llevó la política de austeridad practicada por el Gobierno de Mariano Rajoy. Es hora de que las comunidades dejen de lloriquear y aprovechen esta oportunidad histórica.
Para La Rioja, esos 448 millones son oro puro. Con una deuda de 1.632 millones, esta quita nos libra del 28% del peso y nos libera 50 millones anuales durante una década, al no tener que devolver los préstamos del Fondo de Liquidez Autonómica (FLA). ¿Qué significa esto? Pues dinero contante y sonante para reforzar nuestros servicios públicos esenciales, un objetivo que cualquier Ejecutivo autonómico debería celebrar y aprovechar. Pero Capellán, en un cínico arrebato de ceguera partidista, ha decidido tirar ese dinero a la basura con un argumento tan absurdo como indignante: que el reparto por habitante nos perjudica.
¡Qué desfachatez! La Rioja es la comunidad mejor financiada por habitante de España; recibimos 3.954 euros por persona frente a los 3.365 de media nacional. Eso son 600 euros más por habitante, una ventaja que, multiplicada por los 15 años que lleva vigente el actual modelo de financiación, suma más de 3.000 millones de financiación extraordinaria para La Rioja. Si Capellán cree que el criterio poblacional es injusto y supone el único motivo para rechazar la condonación, debería mostrar coherencia. ¿Debería La Rioja devolver esos 3.000 millones que hemos “ganado” de más? Su razonamiento es un búmeran que le estalla en la cara porque cuestionar la condonación de la deuda por el criterio poblacional pone en entredicho las propias ventajas que La Rioja ha disfrutado durante años gracias al sistema actual que tanto defiende ahora el PP después de denostarlo y rechazarlo cuando fue establecido por el Gobierno de Zapatero. ¡Basta de hipocresía! o aceptamos esta quita, o estamos traicionando a cada riojano que necesita esos servicios públicos.
Abandonar la reunión del CPFF y rechazar esta propuesta del Gobierno no es defender a nuestra gente, sino al PP y su obsesión por desgastar a Sánchez. Es un juego sucio que huele a podrido. Fíjense en Andalucía: su consejera pedía en 2023 una quita de 17.000 millones para aceptar esta propuesta, y ahora que le ofrecen 18.791 millones, dice “no” y, cuando le enfrentan a su contradicción, responde que no recuerda el contexto de sus declaraciones. ¿Esto qué es? Puro sectarismo, un circo político que antepone las siglas del PP al interés de los ciudadanos. Capellán sigue el mismo guion: rechaza 448 millones que podrían cambiar vidas mientras se escuda en falacias sobre Cataluña o la gestión pasada. ¡Basta de cuentos!, los datos desmontan sus mentiras.
La propuesta del Gobierno de España es un ejemplo de política responsable y solidaria. Es un tren que no pasa dos veces. Todas las comunidades salen ganando y La Rioja, con su posición privilegiada en financiación, no tiene derecho a quedarse fuera. El Gobierno de La Rioja, por el bien de todos, debería recapacitar, abandonar la confrontación estéril a la que le empuja el interés de su partido y sumarse a una iniciativa que no solo beneficia a nuestra región, sino que refuerza el proyecto común de España.
Capellán debería bajarse del burro cuanto antes, dejar de hacerle el juego al PP y poner a los riojanos por delante. La Rioja tiene ante sí una herramienta esencial para consolidar su estabilidad económica y social. Esos 448 millones no son negociables: son nuestro futuro, nuestra sanidad, nuestra educación… Rechazarlos es un insulto a cada ciudadano de esta tierra. Menos deuda, es más futuro; negarlo es dispararse en el pie.