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Podemos cumple nueve años en plena reconfiguración del espacio de la izquierda

El portavoz de Unidas Podemos en el Congreso y secretario de Programa de Podemos, Pablo Echenique; la coordinadora autonómica de Podemos Aragón y candidata a la Presidencia de Aragón, Maru Díaz; la secretaria general de Podemos y ministra de Derechos Sociales y Agenda 2030, Ione Belarra.

Alberto Ortiz


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“Tengo miedo de que la hipótesis populista sea buena en la fase destituyente pero sea muy inválida en la fase constituyente porque no estamos siendo capaces de armar el modelo de país que queremos”. La frase es un extracto de la discusión que se da en la reunión del Consejo Ciudadano Estatal, la ejecutiva de Podemos, del 21 de marzo de 2015, a casi 300 días de las elecciones generales. La pronuncia Juan Carlos Monedero dentro de una discusión con Íñigo Errejón sobre el rumbo de una formación que en ese momento solo tiene un año de vida pero que ha cambiado ya de forma trascendental la política española. 

Alberto Garzón propone crear una mesa de partidos para poner en marcha Sumar de cara a las generales

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Parte de ese intercambio es perfectamente recuperable porque forma parte del documental ‘Política, manual de instrucciones’, 115 minutos de imágenes en las que Fernando León de Aranoa retrata en primerísimo plano y con un nivel de acceso inédito los meses de vértigo que van desde la primera asamblea ciudadana de Podemos, Vistalegre I, hasta el momento en el que los diputados de la formación que entonces lidera Pablo Iglesias se sientan en sus escaños del Congreso. 

La cinta de Aranoa es un documento de extremo interés como punto de partida para una revisión de lo que han sido los últimos nueve años de la formación política más disruptiva de la historia política española reciente, en un momento en el que sus principales dirigentes se sientan en el Consejo de Ministros y han conseguido de alguna manera formular la respuesta a la pregunta de Monedero sobre cómo se supera esa fase destituyente y se compone un modelo de país. 

En su discreto noveno aniversario, que se cumplió este martes 17 de enero, Podemos está volcado en reivindicarse como una fuerza “transformadora” a través de las políticas que solo ha podido implementar gracias a su paso por el Gobierno en estos tres últimos años, como la subida del Salario Mínimo Interprofesional, la reforma laboral o el tope al gas. Sin embargo, no puede responder con la misma satisfacción a otra frase de Monedero que aparece en el documental y que también ha marcado la historia del partido en estos años: “El problema son las disensiones internas, hay radicales diferencias en la comprensión de qué es Podemos y hacia dónde tiene que ir”. 

En las reuniones que retrata Aranoa están, además de Monedero, Pablo Iglesias, Iñigo Errejón, Carolina Bescansa, Luis Alegre, Miguel Urbán, Teresa Rodríguez, Sergio Pascual y tantos otros que hoy en día han abandonado la política, como su principal líder, o se han escindido en otras formaciones. Hoy Podemos lo dirige la ministra de Derechos Sociales, Ione Belarra, pero la discusión sobre qué es el partido y hacia dónde tiene que ir ha evolucionado en los últimos meses en una duda que pende sobre parte del espacio de la izquierda: si es necesaria una herramienta que supere lo que representa la formación actualmente. 

Mientras los de Belarra trabajan por articular el partido a nivel territorial y reivindicar la marca Podemos, la vicepresidenta segunda del Gobierno opera desde hace más de un año en una plataforma, Sumar, que aúne a todo el espacio de las fuerzas a la izquierda del PSOE y que, por lo establecido hasta ahora, trascienda de alguna forma a los partidos tradicionales. “Sumar no va de partidos ni de siglas”, es la frase que repite Yolanda Díaz, sino de un “proyecto de país para la próxima década”.

Es decir, que sobre la mesa están primero las políticas y el proyecto para la sociedad y después el cómo y el quién. Y esa dicotomía marca la actualidad sobre la interna política de la izquierda desde hace varios meses, con declaraciones cruzadas en las que Podemos pide respeto a sus siglas y una negociación para una coalición electoral y la vicepresidenta y ministra de Trabajo se centra en su proceso de escucha a la ciudadanía, en el que hay presencia de miembros de las diferentes fuerzas políticas pero no son los “protagonistas”. 

“Podemos es la única fuerza que ha demostrado con hechos que tiene lo que hay que tener para poder cambiar las cosas. Esta ruta pone encima de la mesa que Podemos es la fuerza que transforma. No solo acabamos con el bipartidismo parlamentario y rompimos la cláusula de exclusión histórica. Fuimos la única fuerza política de la izquierda que en verano de 2019 no estaba dispuesta a aceptar que el PSOE nos excluyera del Gobierno a cambio de un acuerdo programático que, si hoy no estuviésemos en el Gobierno, sería papel mojado”, decía este martes Pablo Echenique, el portavoz parlamentario de Unidas Podemos en un acto en Zaragoza donde el partido ha celebrado su cumpleaños.

Echenique recordó en su intervención que Aragón es la primera ciudad que visitó Pablo Iglesias apenas unos días después de aquel acto en el Teatro del Barrio en el que se lanzó Podemos, un 17 de enero de 2014. “Zaragoza fue la primera ciudad a la que vino Pablo Iglesias después de lanzar Podemos. Esa noche lo conocí y hablamos por primera vez. Un año y medio después de ese evento, en mayo de 2015, fue en Aragón donde sacamos el mejor resultado autonómico de toda España”, rememoró. 

Tras aquellas autonómicas Podemos consiguió entrar en los gobiernos de Aragón, Comunidad Valenciana y gracias a diferentes confluencias gobernar en ciudades como Madrid, Barcelona, Zaragoza, A Coruña o Cádiz. Fue el paso previo para el extraordinario resultado de las generales de aquel año, en las que obtuvieron 69 escaños y se quedaron a menos de medio millón de votos del PSOE. 

Desde entonces, Podemos ha ido en franco declive electoral en cada cita con las urnas hasta los 35 escaños de las últimas generales, pero en medio de esa caída ha conseguido ese hito histórico que reseñaba Echenique: que una fuerza a la izquierda del socialismo entre por primer vez en el Gobierno desde la recuperación de la democracia. “Esta es la fuerza que acabó con el bipartidismo en España, un sistema de turno que nos dijeron que siempre iba a estar ahí”, subrayó también este sábado Belarra en el acto de Zaragoza, en el que ha lanzado un mensaje también en clave interna: “Lo que hemos conseguido es porque lo hemos hecho juntas. Podemos jamás ha sido un yo, siempre se ha conjugado en plural, siempre ha sido un nosotras y por eso tenemos que seguir cuidando ese nosotras”. 

Coalición, mesa de partidos, primarias

Prácticamente, al menos de forma pública, todo el mundo coincide en que para que la izquierda mejore sus resultados electorales en las próximas generales la unidad es una condición de posibilidad. Pablo Iglesias otorgó el liderazgo del espacio de la coalición a Yolanda Díaz hace casi dos años, pero la estrategia que ha seguido ha generado una brecha con Podemos que hace peligrar esa unidad. Los de Belarra dan por hecho que lo que está diseñando la ministra de Trabajo es un “partido” propio y que para concurrir unidos en las generales habrá que negociar primero una “coalición”. 

La vicepresidenta, mientras tanto, ni siquiera ha anunciado que se presentará como candidata a liderar el espacio, algo que también le reclama Podemos, y mientras siga volcada en el proceso de escucha para articular Sumar no quiere oír hablar de listas electorales ni negociaciones de este tipo. 

Como fórmula para tratar de buscar un entendimiento, el coordinador federal de Izquierda Unida, Alberto Garzón, planteó a la militancia una propuesta para el próximo ciclo electoral con tres ideas principales. La primera, que todo el espacio a la izquierda del PSOE se ordene bajo el paraguas de Sumar, la segunda es la convocatoria de una “mesa de partidos” para organizar el proceso electoral y la tercera, el lanzamiento de unas primarias “proporcionales” y por “circunscripción” para diseñar las listas electorales para las generales.

La idea está plasmada en un documento que ratificó la ejecutiva de IU hace una semana y que ha suscitado cierto debate en el resto del espacio. La propia vicepresidenta celebró el pasado lunes que la coalición que dirige el ministro de Consuma quiera “Sumar” y compartir el proyecto que está diseñando, pero fuentes de su entorno rechazan valorar una propuesta como la de la mesa de partidos porque el ‘proceso de escucha’ todavía está en marcha y, creen, no toca hablar de este tipo de cosas. 

En Podemos valoran cualquier proceso de diálogo en la izquierda, tal y como afirmó el portavoz del partido Pablo Fernández, y celebran la propuesta de unas primarias abiertas, pero creen que el diálogo debe plantearse de igual a igual entre Sumar, con las formaciones que se acaben integrando, y Podemos. Otros dirigentes del espacio, como el portavoz de En Comú Podem, Jaume Asens, sí ven con buenos ojos esa mesa de partidos, mientras que fuerzas como Compromís creen que primero Díaz tiene que definir su proyecto.

La discusión sobre la fórmula o las fórmulas en las que la izquierda tomará forma a finales de año discurre en paralelo a las negociaciones mucho más concretas que se están dando entre Podemos, Izquierda Unida y otras fuerzas como Alianza Verde para las candidaturas en los municipios y comunidades para el próximo 28 de mayo, con la paradójica circunstancia de que en muchas de ellas se han alcanzado acuerdos para que por primera vez los de Belarra y la coalición que lidera Garzón vayan juntos. Así será en la Región de Murcia, por ejemplo, donde esta semana se ha alcanzado un pacto inédito de confluencia, o en Navarra, donde habrá una candidatura conjunta de todas las izquierdas. Díaz ha insistido siempre que Sumar no llegará para las elecciones de mayo y ese es otro de los grandes reproches de Podemos: el partido no entiende que Díaz no vaya a involucrarse en los comicios que repartirán todo el poder municipal y autonómico.

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