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La sanidad se juega su futuro con movilizaciones y huelgas en cinco comunidades

Unos médicos de atención primaria protestan en el centro de salud de Lavapiés, a 22 de diciembre de 2022, en Madrid (España).

David Noriega


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Las sanidad pública vive un invierno caliente. Tras años de reivindicaciones y una pandemia que ha tensionado, en algunos casos al extremo, el Sistema Nacional de Salud, las comunidades autónomas afrontan unos meses en los que profesionales y sindicatos quieren mostrar su descontento. Huelgas, paros y mesas de negociación están poniendo a las consejerías ante un panorama de tensión en un año electoral y con las urnas autonómicas a la vuelta de la esquina en buena parte del territorio.

Reacción en cadena: el deterioro de Atención Primaria pone en jaque a todo el sistema sanitario

Reacción en cadena: el deterioro de Atención Primaria pone en jaque a todo el sistema sanitario

Las estrategias, por el momento, están siendo desiguales. Mientras el Gobierno que preside Isabel Díaz Ayuso en la Comunidad de Madrid se enroca en una huelga de Atención Primaria que el sindicato Amyts ha retomado tras el parón navideño a la espera de nuevas propuestas, en las Illes Balears, la consellera de Salud, Patricia Gómez, pactó a finales de diciembre una serie de mejoras retributivas y organizativas. Algo similar ha pasado en Aragón, donde los sindicatos y la administración han llegado a un acuerdo que pasa por la limitación a 35 pacientes al día en Primaria y 28 en pediatría y el compromiso de aumentar el presupuesto o revisar el mapa sanitario.

Este viernes, en Andalucía, el Sindicato Médico de Primaria, de reciente creación, había convocado un paro para tratar de solventar los problemas de burocracia, precariedad y la falta de médicos. Verónica Parent, médico de familia en Málaga, forma parte de ese grupo de profesionales sanitarios llamados a la huelga. Motivos no le faltan: “Tenemos una sobrecarga laboral que al final es una sobrecarga también para los pacientes porque nos impide atenderlos todo lo bien que nos gustaría hacerlo”.

Cualquiera que intente solicitar una cita con su médico de familia puede que ni la consiga o solo tenga opción a una consulta telefónica. Esto está haciendo que los ciudadanos se presenten en los ambulatorios, generando colas

“Hay centros de salud donde los médicos tienen cupos de 1.500 pacientes”, explica. Desde el sector creen que lo ideal es disminuirlos hasta los 1.200, sobre todo porque hay una parte de la población desplazada, ya sea por vacaciones o estancias temporales, que no aparecen reflejados en esas estadísticas, aumentando el colapso asistencial. “Cualquiera que intente solicitar una cita con su médico de familia puede que ni la consiga o solo tenga opción a una consulta telefónica. Esto está haciendo que los ciudadanos se presenten en los ambulatorios, generando colas”, lamenta Parent.

“Las agendas no pueden estar conformadas por 50 citas que se llenan, porque en temporadas de mayor frecuentación, como durante el invierno, se exige al médico que atienda más citas que no se pueden demorar”, apunta. Esto, según la médica, aumenta el estrés del personal y acaba colapsando también las urgencias hospitalarias por no poder dar respuesta a la demanda. “Si el sistema sanitario no tiene una adecuación de plantillas y agendas, se acaba saturando”. Esta profesional pide algo esencial: “Tiempo para poder atender a los ciudadanos porque hacemos una labor esencial”.

La población asignada o las agendas interminables son problemáticas que no se dan solo en Andalucía. Según el último informe de la Federación de Asociaciones para la Defensa de la Sanidad Pública, publicado este jueves, el 38,2% del personal médico de los centros de salud supera las 1.500 tarjetas sanitarias únicas asignadas, a las que se suman las de otros compañeros de vacaciones, de baja o ausentes por otros motivos. Como muestra la siguiente gráfica, en Andalucía están por encima de esa tasa, que el estudio considera “el límite máximo para garantizar una adecuada atención sanitaria”, el 43,5% de los profesionales.



“Un error puede ser muy grave”

En Catalunya, el sindicato Metges y la Mesa Sindical de la Sanitat han convocado huelga de médicos para el 25 y 26 de enero. Además, la Intersindical también ha llamado al paro al resto del personal sanitario para el 24 y el 25. Aunque no es el sindicato mayoritario en el sector, sí que tiene fuerza entre personal administrativo y de enfermería. Ambos colectivos reclaman mejoras en el salario, aumento de plantilla y la posibilidad de jubilaciones voluntarias a los 60 años.

Estas reivindicaciones se dan después de que en diciembre se firmara un convenio del sector que incrementa los sueldos, pero diversos colectivos aseguran que lo conseguido “mejora las condiciones laborales, pero no el día a día”, tal como apunta Ester Giménez, presidenta de la Asociación de Enfermería Familiar y Comunitaria de Catalunya (Aificc). Desde el colectivo denuncian que faltan enfermeras: “Con las manos que tenemos, no podemos hacer un trabajo adecuado y eso genera frustración, porque los pacientes se enfadan y con razón”, añade Giménez.

Además, denuncian que faltan enfermeras en puestos de decisión. Esta falta de representación se nota en cuestiones como la regularización de los interinos. “Se están dando casos de enfermeras comunitarias que consiguen plaza en hospitales y a la inversa, cuando la formación que tienen no es la adecuada. Hay casos de gente que se plantea dejar el trabajo, porque un error nuestro puede ser muy grave”, apunta Giménez. La enfermera reclama un reconocimiento de la profesión, sobre todo después de “dos años muy duros, que vienen tras unos recortes de los que no nos hemos recuperado. No podemos trabajar siempre al 150% de nuestra capacidad”, se lamenta.

Un informe de la OCDE, con datos de 2020, publicado a principios de diciembre, señalaba que el sistema sanitario español estaba por debajo de la media europea en número de enfermeras: aquí había 6,1 por cada 1.000 habitantes, frente a las 8,3 de la Unión Europea. Sin embargo, España, con 4,6 médicos, estaba por encima de los 4 de media.



“Ninguno de los médicos residentes se quiere quedar”

Antonio Artero es médico de Atención Primaria en el centro de salud ‘Urbano III’ de Mérida (Extremadura). Tiene 63 años y no descarta jubilarse “antes de tiempo” debido a la situación que desde antes de la pandemia de la Covid-19 sufre la sanidad extremeña, “aunque sobre todo desde esa crisis sanitaria”. Por ello apoyaba la huelga de médicos convocada para los días 26 y 27 de enero en la región, que a última hora de este lunes ha sido cancelada tras conseguir más dinero por guardia y limitar a 36 los pacientes diarios.

La sobrecarga asistencial es el principal problema en Extremadura, al igual que en otras comunidades autónomas. “Atiendo hasta 40 pacientes diarios con cita, más los usuarios que vienen sin cita a partir de mediodía, que suelen superar la decena en estas fechas, y los avisos domiciliarios y la inmensa tarea administrativa diaria, que incluye las bajas, los estudios de analíticas o los informes de dependencia”, se queja Artero, que defiende que el tiempo ideal para atender a cada paciente serían 10 minutos.

Este facultativo admite que este escenario “sobrepasa” a los profesionales. “Aunque hacemos todo lo posible por ofrecer un buen servicio, el estrés se va acumulando y no desaparece cuando dejas la bata en la consulta y llegas a casa”, lamenta. Por ello, asegura que al tiempo que ha empeorado la calidad asistencial, lo han hecho “nuestra situación profesional pero también la personal”.

A esto añade que los médicos extremeños son “de los peores pagados de toda España con un sueldo base de 1.200 euros y una precio de 7 euros por hora de guardia, y encima nos tenemos que traer la fiambrera”. A su juicio, ahí reside la explicación de la falta de facultativos para cubrir bajas y jubilaciones. “Ninguno de los médicos residentes de mi centro de salud se quieren quedar en Extremadura cuando finalicen su formación y esto se solucionaría con contratos de calidad”, zanja.

El ejemplo que pone Artero tampoco es exclusivo de Extremadura. Que en España faltan médicos es algo que se lleva escuchando con más intensidad tras la crisis sanitaria, pero los expertos apuntan en otra dirección, en línea con el testimonio de este médico: lo que faltan son buenas condiciones. En otros países europeos tienen más estabilidad, agendas más reducidas y mejores salarios. En 2021, el último año del que hay datos, el Colegio de Médicos emitió el doble de los certificados necesarios para ejercer en el extranjero que en 2012.



Los conflictos se extienden por más comunidades autónomas. En Navarra, los médicos irán a la huelga indefinida a partir del 1 de febrero por el “deterioro” de las condiciones laborales y de la atención a los pacientes “en los últimos años”. Alberto Pérez es cirujano pediátrico en el Hospital Universitario de Navarra y uno de los sanitarios que apoyará el paro convocado. Denuncia que el Departamento de Salud no ha resuelto en los últimos años problemas que ya existían y que se han agravado tras la pandemia y que llevan a la comunidad foral a ser un territorio “no competitivo” y que “no ofrece unas condiciones laborales que atraigan a profesionales de fuera” en un contexto de “falta de médicos”.

Entre sus reivindicaciones, además, se encuentra un aumento retributivo de los facultativos para igualar el salario al de los profesionales de comunidades vecinas; el que los médicos puedan poner un tope de pacientes en las consultas médicas que en la actualidad, critica, superan en muchas ocasiones las 30 diarias por médico que recomiendan distintas asociaciones científicas; y eliminar la exclusividad que impide al personal de Medicina tener otra actividad que les genere ingresos. “Los médicos de Navarra no pueden abrir una consulta privada, pero en cambio los de Aragón, La Rioja o Euskadi sí que tienen abiertas consultas en Navarra. De esta forma se favorece a que médicos de fuera vengan a abrir sus consultas privadas sin competencia”, apunta.

También hay reivindicaciones pendientes en Cantabria. Allí, los médicos habían amenazado con volver a la huelga dos meses después de que la Consejería de Sanidad y el Sindicato Médico sellaran el acuerdo que ponía fin a los 10 días de paro que se sucedieron en noviembre. Este sindicato considera que, durante este tiempo, el Gobierno “ha incumplido” lo pactado en lo referente a las agendas de pacientes. Y es que los médicos reclaman atender a un máximo de 35 y exigen a la Administración soluciones para los que quedan desatendidos.

Si la Administración se sigue negando a dar instrucciones, se colgarán carteles informativos y el número de teléfono de la gerencia de Primaria para que esta dé una solución a los pacientes no atendidos, tal y como marca el acuerdo

“Si la Administración se sigue negando a dar instrucciones, se colgarán carteles informativos y el número de teléfono de la gerencia de Atención Primaria para que esta dé una solución a los pacientes no atendidos, tal y como marca el acuerdo, que fija que es ella y no el médico quien debe dar una solución al 36 y sucesivos”, han afirmado en la asamblea celebrada este martes, que acordó esperar a la reunión con Sanidad de este viernes para plantear nuevas medidas de presión.

Tras el encuentro, con el Servicio Cántabro de Salud (SCS), que considera que ha cumplido “las dos terceras partes” de los acuerdos y está “dando pasos” en la que resta, ambas partes han descartado, por el momento, un escenario de huelga a corto plazo. Pese a ello, el Sindicato Médico ha catalogado el encuentro de “absolutamente decepcionante, con una Administración derrotista que no ha traído absolutamente ninguna propuesta para dar solución a los problemas de incumplimiento”.

En Galicia una llamada de la Xunta para una reunión ha frenado la convocatoria de huelga que tenía prevista la Confederación Estatal de Sindicatos Médicos (CESM), que exigía negociar medidas ante la “lamentable” situación de la sanidad pública. El presidente de la organización, Ramón Barreiro, no descarta retomar el plan de presión si no hay avances, pero ofrece una tregua por el momento, a la espera de comprobar si la Consellería de Sanidade se toma en serio las reclamaciones.

Las quejas de los sanitarios gallegos son constantes tanto en Atención Primaria como en los hospitales. En el de Santiago, que enlaza conflictos en diferentes servicios en los seis años que lleva como gerente Eloína Núñez, prima de Alberto Núñez Feijóo, el último departamento en plantarse ha sido el de Ginecología. Su responsable dimitió en diciembre y el personal tomó en asamblea la decisión de ir a la huelga a la vuelta de las celebraciones navideñas si no había más contrataciones. Llegado este punto, la dirección empezó a negociar y ha evitado la huelga con la promesa de que se incorporarán dos profesionales más para un servicio al límite que tenía que cubrir, además de las guardias en Santiago, parte de las de otro hospital de la misma área sanitaria en el que los médicos llevaban siete años siendo insuficientes.

Tania Méndez-Benegassi es una de las ginecólogas del hospital compostelano. Hacer guardias en el otro centro, dice, estaba obligando a los profesionales a suspender sus días libres y a dejar a sus familias para “cubrir algo que no les corresponde”. “Además están los modos: llamándote de una hora para otra, amenazando con despidos”, critica. A la sobrecarga de trabajo se suma, en este caso, una forma de actuar “autoritaria” de la gerencia. Ahora el personal descarta la huelga, a la espera de que se materialicen las nuevas contrataciones anunciadas.

“Una cosa son las promesas y otra cómo se aplican”

En la Región de Murcia, el Sindicato Médico de la Región (CESM), SATSE y CSIF llegaron a un acuerdo con la Consejería en la Mesa Sectorial de Sanidad el pasado 23 de noviembre, una semana después de que se anunciaran movilizaciones conjuntas de los sanitarios en esta comunidad. “Aunque todavía quedan problemáticas por solucionar en la Sanidad regional, este documento supone un gran avance para comenzar a revertir el deterioro de la calidad asistencial”, valoran desde CESM. El documento firmado incluye el incremento en las plantillas de facultativos de Atención Primaria; que haya médicos en áreas de difícil cobertura; un plan de Urgencias y Emergencias y una mejora en las retribuciones de los MIR.

Desde la Sociedad Murciana de Medicina Familiar y Comunitaria (Smumfyc), sin embargo, destacan que en los acuerdos con la Consejería no se abordaron cuestiones como la gestión de la demanda imprevista en las urgencias o los modelos alternativos de organización en los centros de salud. “La Consejería ha hecho un esfuerzo para trabajar de forma conjunta con el personal sanitario y se ha comprometido a que los presupuestos sean finalistas”, señala el vicepresidente de la Smumfyc, Jesús Abenza, a quien no le “extrañaría que en los próximos tiempos haya de nuevo una convocatoria de huelga, porque una cosa son las promesas y otra cómo se aplican”.

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Reportaje elaborado con información de: Erena Calvo, Beatriz Muñoz, Rubén Alonso, Rodrigo Saiz., Santiago Manchado, Sandra Vicente y Álvaro López.

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