El alcalde avisa de ampliar la suspensión de licencias a pisos turísticos en barrios donde crezcan

El alcalde de Córdoba, José María Bellido, ha avisado este martes de que se ampliará la suspensión de licencias a apartamentos turísticos en aquellos barrios donde crezcan hasta el 5% del total del parque de viviendas, todo ello después de aprobar en esta jornada en Urbanismo el inicio de la innovación del Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) y la moratoria para limitar nuevas licencias para viviendas de uso turístico en los distritos Centro y Sur con un período de hasta tres años.
En declaraciones a los periodistas, el regidor ha explicado que “hoy ya sí se da un paso firme en limitar las viviendas de uso turístico”, después de que “estaba proliferando demasiado este tipo de recurso”, de modo que “en el entorno de la Mezquita-Catedral, casi en círculos concéntricos, justo en lo más cercano en ese barrio, había casi un 40% de viviendas destinadas a uso turístico”, y eso “se había trasladado también a la otra orilla del río, a Miraflores, donde también se notaba una cifra elevada”, ha apuntado.
Al respecto, ha recordado que el estudio que se encargó “recomendaba limitar las viviendas de uso turístico en esos dos distritos en un 5% como el máximo deseable”, y que “en el momento en que se alcanzara” en otros barrios, “ampliar esa limitación a todo el distrito para evitar el efecto fuga de un barrio al barrio de al lado”, ha mencionando, citando también la adaptación de la normativa de la Junta de Andalucía y la innovación del PGOU.
Según ha detallado, en la ciudad hay más de 150.000 viviendas y las de uso turístico en este último estudio suponen unas 3.000, al tiempo que ha remarcado que no quieren que “el impacto se produzca de forma muy concentrada en algunos barrios, porque entonces sí es un problema”. Y ha resaltado que “la Junta de Andalucía hace un control complementario”, de manera que “se están retirando licencias” --en los últimos meses unas 350--, ha destacado el alcalde.
En este sentido, el primer edil confía en que “los cascos históricos no se conviertan en escaparates llenos sólo de ofertas de empresas que se dedican, a través de aplicaciones en los móviles, a pisos turísticos”, a la vez que ha defendido “ordenarlas para que esas viviendas de uso turístico no alteren la convivencia y el mercado de la vivienda en determinadas zonas donde pueden llegar a pasar estos casos”.
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