'En Guardia', el true crime según las mujeres investigadoras: “Tiene el sello del rigor, no del sensacionalismo”
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En plena explosión mundial del fenómeno true crime, el programa En Guardia: mujeres contra el crimen llegó como una de esas “vueltas de tuerca” para buscar otro enfoque al género: conocer impactantes crímenes de sangre desde la voz de sus investigadoras. En su segunda temporada, que llega a Cuatro este miércoles 26 de febrero (22:50 horas), apuesta por casos muy mediáticos para sus seis entregas: arranca con el caso Asunta, y seguirá con el caso real de la película As bestas, el de Eva Blanco, el crimen de Pioz, el de Manuela Chavero, y el crimen de Badoo.
Este formato documental, producido por Mediaset en colaboración con Fremantle España y su sello en Cero Coma Producciones y La Colectiva, convierte en hilo principal el relato de las propias investigadoras, y suma los testimonios de diversas figuras involucradas en el caso: agentes de la Guardia Civil, forenses, fiscales, abogados y familiares de las víctimas. Cada entrega incluye material de archivo de la Guardia Civil y recreaciones dramatizadas para remarcar algunos de los acontecimientos significativos de cada suceso.
Hablamos con Aida Rebordinos, directora y guionista de esta segunda temporada, que nos reconoce que ese acceso a la Guardia Civil “es difícil”, pero celebra que el trabajo de producción lo haya conseguido, ampliando al resto del equipo: “Luego fue tarea de todo el equipo ganarnos su confianza y lograr que se abrieran de la manera que lo han hecho, que es excepcional”.
Superado el contacto más institucional, la segunda fase es hacer que las investigadoras estén cómodas ante las cámaras. Rebordinos destaca “su entrega y la relación que generan con los familiares de las víctimas”, asegurando que para ellas “su vida está ligada a estos casos”. Y ella afronta su trabajo precisamente desde esa empatía: “Las investigadoras saben que voy a hacer todo lo posible para contar su historia con todos estos matices y de corazón, y eso hace que confíen y hablen sin reservas, hasta el punto de que tanto ellas como el equipo acabames con lágrimas en los ojos en las entrevistas”.
El capitán Raúl Romero, de la Oficina de comunicación de la Dirección General de la Guardia Civil, nos aclara que el proceso de “selección” de las investigadoras que participan en el formato depende primero de que el caso elegido sea posible de contar, y si lo es se traslada a la unidad en cuestión para localizar a los agentes que participaron, y en concreto a las mujeres investigadoras, a las que se explica el proceso. “Si aceptan de manera totalmente voluntaria, se procede a grabar”, incide, explicando si les cuesta convencerse a esa exposición mediática:
“Cuando dan su consentimiento a participar en una grabación así son conscientes de la exposición mediática a la que se van a someter, aunque en muchos casos prefieren permanecer al margen de las promociones y entrevistas posteriores y sólo participar en la grabación del capítulo en cuestión, algo que se respeta total y absolutamente”, cuenta.
La “selección” de casos, y por qué algunos se caen
Las palabras del capitán de la Guardia Civil llevan a dos conceptos claves sobre los que también hemos preguntado: cómo se “eligen” los casos, y por qué ese enfoque femenino. Al primero nos responde él mismo, explicando que es la productora la que “pide” a la Dirección General de la Guardia Civil (DGGC) los casos que le interesan, y entonces “se valora cada uno de ellos por separado solicitando informe a las unidades afectadas y que han contribuido a la resolución o han participado en la investigación”.
Eso implica, como es lógico, que algunos casos se caen. Raúl Romero lo normaliza: “Puede que haya algún caso en el que bien porque el caso esté judicializado, porque las familias afectadas tengan inconveniente, por carecer de material de archivo, o por no haber encontrado agentes que estén dispuestos a participar, se haya desestimado dicho caso. Cuando sucede esto, se busca otro caso alternativo”. Rebordinos refuerza esa explicación desvelando que algún caso de esta segunda temporada “ya llevaba siendo investigado desde la temporada pasada”.
La directora y guionista añade que además de por esos motivos, también algunos se caen por su traslación televisiva: “Buscamos que el caso tenga recorrido narrativo, que nos obligue a pensar en la condición humana y que tengan también un cierto halo de luz. Que, dentro del dolor, la familia haya encontrado cierto consuelo, ya sea porque se ha hecho justicia, por el apoyo recibido de la Guardia Civil, de la sociedad… Por parte de Guardia Civil todo han sido facilidades”, destaca Rebordinos.
La fuerza y la “mirada” femenina
Al segundo concepto clave, el del enfoque femenino, nos contesta Aida Rebordinos poniendo en valor que casi todo el equipo sean mujeres: “Yo siento que se crea un clima de trabajo más amable, y eso es clave para que las investigadoras estén a gusto y hablen de cosas que nunca había contado. La mirada también es diferente. En la mayoría de los true crimes se centran en las pistas que les llevan a resolver el caso olvidando un poco el lado humano, a mí me nace entrar mucho más en las emociones. Hay muchas historias dentro de una historia”.
Precisamente ese acercamiento emocional marca la finalidad del formato: “El objetivo es vivir la investigación desde dentro a través de los ojos de sus investigadoras, las noches sin dormir, las pistas que no llevan a ningún sitio, los errores, los aciertos... hasta que por fin dan en el clavo”, interpreta la directora y guionista.
“'En Guardia' tiene el sello del rigor, no del sensacionalismo”
En esta segunda temporada, como decimos, el programa apuesta por casos especialmente mediáticos. Empieza con el de Asunta Basterra, ya muy reflejado en documentales y hasta la aplaudida serie Pero En Guardia busca esa diferencia: “Nosotros contamos la vivencia desde los ojos de Begoña, la investigadora, que se convirtió en la sombra de Rosario Porto. Ahora mismo ella es una pequeña celebridad tras el éxito de la ficción sobre el caso [en la ficción venía a ser el papel interpretado por María León], pero nunca antes se le había dado tanto protagonismo en un documental”, explica Rebordinos. Además, añade que también cuentan con “testimonios inéditos que han querido participar por primera vez porque saben que En Guardia tiene el sello del rigor, no del sensacionalismo”.
La directora y guionista pone el foco en ese sello, y no tanto en lo mediático de los casos: “Hemos encontrado una nueva mirada que es la propia del formato. Tenemos un acceso sin precedentes al material grabado por Guardia Civil, a las reconstrucciones que hacen con los asesinos, y les hemos hecho preguntas que no les habían hecho antes porque se había enfocado desde otro lado”.
Hemos encontrado una nueva mirada que es la propia del formato
En términos televisivos, Rebordinos espera y desea que funcione en Cuatro: “En la primera temporada tuvimos buenos datos incluso compitiendo contra el fútbol. Este año llevamos una temporada que nos parece muy redonda, nos centramos solo en crímenes de sangre y tenemos casos que, a pesar de ser muy mediáticos, no se han tratado antes del modo que lo hacemos nosotros, esperamos que el público nos acompañe”.
Desde la Guardia Civil, el capitán Raúl Romero añade otro 'pro': “Desde la oficina de prensa de la DGGC se es muy consciente de la importancia de participar en este tipo de productos audiovisuales para dar a conocer a la ciudadanía el trabajo diario de sus agentes. Tanto en el género true crime, como en series documentales de otro tipo, la DGGC lleva años apostando por esta apertura”.
Las 6 entregas de la segunda temporada de 'En Guardia'
1) 'Asunta, caso cerrado'
Begoña Rodríguez, la agente de la Policía Judicial de la Guardia Civil que desempeñó un papel clave en la investigación de la muerte de la niña Asunta Basterra, es la protagonista de la entrega inaugural de la segunda temporada. Rodríguez, que participó en la detención de Rosario Porto junto a otros dos compañeros, y la única que estuvo con la madre de Asunta durante todo el proceso judicial hasta el ingreso en prisión, estableciendo una relación de confianza con ella, relata de manera exhaustiva la investigación que llevaron a cabo, su implicación en el caso y el denodado esfuerzo por esclarecer los hechos.
Incluirá también la participación de Ricardo Pérez Lama, abogado que ejerció la acusación popular en el juicio por la desaparición y asesinato de Asunta, que por primera vez ofrecerá su testimonio en un programa de televisión; Marcos Martínez Manteiga, sargento del instituto armado; el magistrado José Antonio Vázquez Taín, el juez que se encargó de la instrucción del caso; la periodista Silvia Rodríguez Pontevedra, redactora del diario El País en Galicia; José Luis Gutiérrez Aranguren y Luis Rivas, abogado y psiquiatra de Rosario Porto, respectivamente; Inmaculada López Silva, autora del libro ‘Por qué Asunta’; y la psicóloga forense Cristina Andreu.
2) 'El crimen de Santoalla' (la inspiración de la película 'As Bestas'): La investigadora de la Guardia Civil Montserrat Domínguez, junto a otros testimonios, cuenta las particularidades de la desaparición en 2010 del holandés Martin Verfondern, cuyo cuerpo sin vida fue hallado cuatro años después. Fue un homicidio motivado por disputas vecinales y en el que las imágenes grabadas por la víctima, Martin, resultaron claves para la resolución del crimen.
3) 'El caso de Eva Blanco': Para Mercedes Martín, portavoz de la Guardia Civil, el asesinato de la adolescente de 16 años de la localidad madrileña de Algete en abril de 1997 está ligado a su vida profesional y personal. Junto a ella, diversos mandos del cuerpo armado desvelan las claves de esta ardua investigación, que se resolvió poco antes de prescribir.
4) 'El cuádruple crimen de Pioz': “Yo quiero pensar que ese ser humano no es humano como yo” es la reflexión que hace Cristina Moreno, teniente coronel de la Guardia Civil, sobre el autor del homicidio de una familia brasileña en la localidad de Pioz (Guadalajara).
5) El asesinato de Manuela Chavero: “Averiguar dónde estaba Manuela Chavero, viva o muerta, se convirtió en una obsesión para mí’, afirma Ángela Fernández, agente de élite de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil. Su dedicación y la de su equipo fue crucial para dar con el responsable del asesinato de la mujer en la localidad pacense de Monesterio.
6) El crimen de Badoo: una pareja contactó con el empresario vasco José Antonio Delgado Fresnedo a través de la aplicación de citas Badoo para asaltarlo y acabar con su vida, un suceso sobre el que ahonda la investigadora Elena Cuervo.