La Guardia Civil destruye 2.559 armas intervenidas en la provincia de Santa Cruz de Tenerife

La Guardia Civil de Santa Cruz de Tenerife ha trasladado a una empresa de fundición de acero 2.559 armas intervenidas en la provincia para convertirlas en chatarra.
La Benemérita señala en una nota que, una vez realizados los trámites oportunos y cumplidos los plazos de depósito, entre el arsenal intervenido se encuentran revólveres, pistolas, escopetas, carabinas, rifles, armas blancas, armas de fuego antiguas o históricas, entre otras.
Las armas destruidas se encontraban en los depósitos de las Intervenciones de Armas y Explosivos de la Comandancia provincial y eran de diverso origen. Además, la Guardia Civil explica que muchas de ellas las cuales habían sido entregadas de manera voluntaria por sus propietarios, en otros casos, por requerimiento al haber perdido la licencia o no disponer de ella.
También había armas que habían sido utilizadas en la comisión de hechos delictivos, infracciones administrativas o están catalogadas como prohibidas.
El reglamento vigente establece unos requisitos, entre los que se encuentran la carencia de antecedentes penales, así como la superación de pruebas teóricas y prácticas sobre el uso y manejo de las mismas.
Asimismo, para evitar que un arma pueda ser utilizada indebidamente cuando el titular deje de tener derecho a su tenencia y uso, la normativa establece que sean inutilizadas o destruidas.
La inutilización de un arma, a partir del año 2011, está regulada por una normativa “muy severa”, de tal modo que es sometida a un proceso que afecta a todas las piezas fundamentales de ésta, siendo imposible volver a usarla con plena capacidad de funcionamiento.
La Guardia Civil, de forma periódica, lleva a cabo la destrucción de armas de fuego de diversos calibres, así como armas blancas prohibidas. Algunas de ellas están implicadas en ilícitos, penales o administrativos y tras el correspondiente procedimiento se determinan su destrucción; y otras, que por cesar sus titulares en el derecho a la tenencia y uso y no haber sido adjudicadas en subastas, tienen el mismo fin. Ello permite que las armas sean reducidas a chatarra mediante un proceso de fundición o similar.
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