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La mitad de la subida de la deuda en 2020 y 2021 fue por la pandemia y salvó 2,7 millones de empleos

La vicepresidenta primera y ministra de Asuntos Económicos y Transformación Digital, Nadia Calviño, interviene durante la sesión de control al Gobierno en el Senado, este martes.

Daniel Yebra


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Algo más de la mitad de la subida de la deuda pública en España en 2020 y 2021 se explica por el impacto de la pandemia, según el análisis que los profesores de la Universidad Complutense de Madrid (UCM) Pedro José Gómez Serrrano y Carlos Sánchez Mato han realizado para el 'Informe España 2022' de la Universidad Pontificia Comillas.

El BCE admite que subir los tipos de interés no bastará para frenar la inflación

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Cerca de 80.000 millones de euros fueron necesarios para financiar directamente los gastos extraordinarios para hacer frente a las tres grandes crisis provocadas por la COVID: la sanitaria, la social y la económica. Tanto para pagar los Expedientes de Regulación Temporal de Empleo (ERTE), como para comprar las vacunas o para el Ingreso Mínimo Vital (IMV), entre otras grandes partidas. Ese esfuerzo supuso un tercio del incremento total de la deuda en los dos últimos años, que se fue hasta los casi 240.000 millones.

Otros 60.000 millones, un cuarto del crecimiento de la deuda pública en el mismo periodo, se corresponde con “el resto del déficit público” (el desequilibrio entre los ingresos y los gastos del Estado). Y lo cierto es que la mayor parte del histórico desajuste se debió también al shock de la pandemia en la actividad, con una fuerte caída de los ingresos tributarios por la hibernación de la primavera de 2020 y las restricciones posteriores.



Mientras, el 'Informe España 2022' detalla que el resto del aumento de la deuda pública se explica por el pago de intereses (alrededor de 30.000 millones al año) y por la obligación de apuntarse el agujero de la Sareb (la Sociedad de Gestión de Activos procedentes de la Reestructuración Bancaria que se creó para asumir el 'ladrillo' tóxico de las entidades financieras rescatadas en 2012).

“No parece estar en duda, en la actualidad, que ese incremento de la deuda [...] ha sido una reacción necesaria y eficaz para mitigar la reducción sin precedentes de ingresos de familias y empresas”, observan Pedro José Gómez Serrano y Carlos Sánchez Mato en su análisis.

Por supuesto, el crecimiento de la deuda fue generalizado en el mundo en 2020 y en 2021. Y en nuestro país, este incremento, junto con el apoyo europeo por ejemplo en las compras conjuntas de material sanitario o en el mantenimiento en mínimos el coste de la propia deuda por parte del BCE, sirvieron para que por primera vez una crisis severa no se tradujera en una gran destrucción de empleo.

Los profesores de la UCM calculan que se perdieron 300.000 puestos de trabajo entre 2019 y el segundo trimestre de 2021. Según su estimación, fueron 2,7 millones menos respecto al impacto potencial, según la evidencia histórica que se refleja en el gráfico, si no hubiera habido medidas de choque.



“Aún se encuentra reciente en la memoria colectiva el impacto negativo del endeudamiento generado por la crisis inmobiliario-financiera desencadenada a partir de 2008 y los fuertes recortes en el gasto público que el Gobierno tuvo que asumir durante casi una década. En esta ocasión, una recaída tan cercana en el tiempo podría tener un alto y dilatado coste tanto en términos de bienestar social -que quedaría deteriorado por la detracción de recursos orientados hacia el pago de la deuda- como en términos de estabilidad macroeconómica, lo que ocurriría si nuestro país volviera a tener que enfrentarse a una situación de riesgo soberano”, avisan los economistas.

Sin embargo, “sin ninguna duda, la protección de las rentas salariales durante la pandemia ha facilitado la contención del desplome de los ingresos fiscales y su posterior recuperación, la reducción del desempleo estructural y también ha contribuido a la disminución del gasto cíclico en esta partida”, continúan.

“Además, el protagonismo del sector público a la hora de abordar la crisis ha incrementado sensiblemente los pasivos, pero también ha permitido moderar el endeudamiento del sector privado y, de esta forma, empresas y familias tendrán una base más sólida para asentar la recuperación del consumo y la inversión”, añaden.

Deuda récord pero factura de intereses en mínimos

El histórico crecimiento de la deuda y el hundimiento del PIB (Producto Interior Bruto) implicaron que la ratio de endeudamiento batiera el 120% por primera vez desde 1902, según el 'Informe España 2022'. Esta cifra podría significar un riesgo sin precedentes, pero distintos factores la matizan.

El primero es que las extraordinarias condiciones de financiación de los últimos años había rebajado la factura financiera del Estado, los intereses que se pagan cada año, al 2,2% del PIB, un mínimo de las últimas décadas.



El coste medio de toda la deuda de España llegó a caer por debajo del 1,5%, conteniendo esta factura anual de intereses pese al aumento en volumen y al incremento respecto al PIB. Además, gracias a estas buenas condiciones de financiación, el Tesoro Público de nuestro país pudo permitirse alargar el vencimiento medio de esta misma deuda.

Es decir, tiene más margen, más tiempo, para ir renovándola. 8 años en promedio. Así, la estrategia actual del BCE de subir los tipos de interés oficiales para encarecer la deuda en general y luchar de este modo contra la inflación tiene un efecto menor en la factura anual de intereses. Suben pero más lentamente, y en estos momentos siguen por debajo del 2%, según el Tesoro.

Por último, el propio BCE ha mostrado cierta sensibilidad para evitar una crisis de deuda como la que siguió al estallido de la Gran Crisis Financiera de 2008. Con estos datos, Pedro José Gómez Serrano y Carlos Sánchez Mato realizan una proyección de cómo podría encarecerse el pago de los intereses según aumente el coste de la deuda, que se observa en el gráfico anterior.

Reducción del endeudamiento

Mientras, España cerró el segundo trimestre de 2022 con un endeudamiento del 116%, según Eurostat. Y si se compara el crecimiento de la ratio de deuda pública respecto al PIB con el resto de grandes economías de la eurozona, estaría en una situación similar. Con la desventaja que implica que nuestro PIB todavía esté 2 puntos por debajo del nivel previo a la COVID.

Ahora, con la crisis energética y de inflación por la invasión rusa de Ucrania, España lidera las previsiones de crecimiento económico en la UE. Incluso será el único de los socios principales que esquivará la recesión este invierno.



“Una condición básica para digerir el incremento abrupto de la deuda pública y evitar que suponga un obstáculo serio para el futuro, es que las economías recuperen el pulso con crecimientos sostenidos y, para eso, resulta fundamental que se produzca una actuación enérgica con estímulos suficientes para dinamizar la economía, adaptando la misma a las nuevas tecnologías y a los retos medioambientales, cuyo abordaje es ineludible”, concluyen los autores del análisis del 'Informe España 2022'.

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