La Iglesia renuncia a la parcela que Almeida le cedió gratis en Usera al no poder costear el monasterio allí previsto

La polémica parcela que el gobierno de Almeida cedió a una orden de la Iglesia Católica en el barrio de Almendrales (Usera) acaba de volver a manos municipales. La Comunidad del Cordero, entidad adjudicataria de estos terrenos hasta el año 2097, desistió de su proyecto hace unos días de forma oficial y se lo comunicó al Ayuntamiento de Madrid, según documentación a la que ha tenido acceso este periódico.
El desestimiento a ejecutar la obra se resolvió el pasado 14 de febrero, cuando la Dirección General de la Edificación, perteneciente al área de Urbanismo, confirmó la anulación de la licencia urbanística para construir el monasterio. “La posible construcción ejecutada al amparo de la licencia básica concedida por resolución de fecha 05/08/2024 queda sin posibilidad de uso ni funcionamiento”, detalla el documento consultado por Somos Madrid.
Unos días antes, la propia Comunidad del Cordero había colgado un comunicado en su página web explicando su desestimiento por temas económicos: “Teniendo ya la licencia para empezar la obra, e incluso la fecha de la Primera Piedra, a finales de diciembre nos llegó el presupuesto definitivo y resultó ser el doble del proyecto inicial”, detallaban sus responsables para después afirmar que “los precios de la construcción se han disparado y eso nos ha llevado, como comunidad mendicante, llamada a vivir en comunión con los más pobres, a tomar la difícil decisión de parar el proyecto”. Luego, añadían que estos religiosos no podían vivir “en edificios cuyo coste es tan elevado, y queremos permanecer fieles a nuestro carisma de sencillez evangélica”.
En el mismo comunicado anunciaban que la parcela, de 2.733,82 metros cuadrados y valorada en 101.320,40 euros, sería devuelta al Ayuntamiento. El coste inicial previsto para el monasterio rondaba los dos millones de euros, con los que se iban a construir el complejo, de dos plantas, con porche y claustro, según los datos avanzados en el 2022 por este periódico.
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La adjudicación del Ayuntamiento se produjo por concurso público, aunque como estaba hecha a medida de la entidad demandante, no hubo ninguna otra candidatura de entidades religiosas sin ánimo de lucro, las únicas que podían optar a ella. La duración de la cesión era de 75 años a partir de la formalización, el máximo periodo que permite la ley.
La parcela que había sido cedida a la Iglesia tiene una comunicación inmejorable: está situada junto al Metro de Almendrales, en los números 17 y 19 de la avenida de Córdoba, y por su ubicación central en este barrio un grupo de vecinos de Usera se opusieron a la entrega gratuita de los terrenos. Una recogida de firmas contraria a la cesión alcanzó los 1.800 apoyos y, a la vez, proponía construir en su lugar “un instituto público, algo que beneficiaría a toda la comunidad indistintamente de sus creencias”. O también instalaciones deportivas “como un gimnasio o una piscina cubierta”.
Somos Madrid ha preguntado al área de Urbanismo por cuál será el destino de esta parcela, ahora que ha quedado vacante su uso. Hasta el momento este periódico no ha obtenido respuesta alguna.
Más Madrid, partido que denunció en su día la entrega gratuita de esta parcela, también ha exigido al consistorio “que se deje de atajos y destine el solar, con casi 5.000 metros de edificabilidad, a implantar las dotaciones y equipamientos que necesitan los vecinos y vecinas de Almendrales”, indica la concejala Mar Barberán en declaraciones a este medio. El partido de la oposición recuerda que esta zona es “un barrio que ha experimentado un incremento significativo en su población en los últimos años, pero que carece de Instituto de secundaria, piscina o centro juvenil”.
Devolución de las donaciones
La Comunidad del Cordero es una orden religiosa muy joven. Nació como parte de la Iglesia Católica en 1981, dentro de la familia dominica, y cuenta con congregaciones de monjas y monjes. Su actividad se centra en las ciudades y, al tratarse de una orden mendicante, sus principales recursos económicos los obtiene de los donativos.
En los folletos que repartía entre los fieles para conseguir apoyos económicos hacia su monasterio, definía su misión como la de “vivir en plenitud el mensaje alegre del Evangelio, abrir sus puertas a todos, creyentes o no”, además de ofrecer comida a los necesitados o “salir a las periferias para ofrecer sin cesar la proximidad del amor de Dios”.
Tanto en los folletos como en su página web recogía las posibles vías de donación, como transferencias a través de varias cuentas bancarias, envíos de Bizum o aportaciones directas de materiales como cemento, lana de roca, ventanas de PVC o calderas, entre otros. Además, reclamaban la ayuda de profesionales que ofrecieran “sus competencias” en pintura, carpintería, electricidad o fontanería.
La Comunidad del Cordero ha asegurado con el fin de su proyecto que los fondos hasta ahora entregados “se ponen a disposición de los donantes”.
Otras cesiones de parcelas a la Iglesia
La de Almendrales es uno de los tres terrenos que el Ayuntamiento de Madrid entregó a la Iglesia en el año 2022 para el desarrollo de diferentes proyectos. Las otras se encontraban en Vallecas y en Aravaca, con un valor total de 757.304,95 euros, según datos municipales.
Aquellos proyectos se gestionaron desde Urbanismo, área entonces dirigida por un concejal de Ciudadanos. Pero los últimos intentos de cesión a la Iglesia Católica fueron ya con el Gobierno del PP en solitario, en Valdebebas y en El Cañaveral.
En el caso de Valdebebas, el proyecto para levantar un minivaticano en una parcela valorada en 4,6 millones se perdió debido a las deudas de la Iglesia Católica con el Ayuntamiento, que obligaron a anular el concurso.
“No es la primera vez que a Almeida le dejan tirado después de servir en bandeja suelo público a empresarios o a la Iglesia”, recuerda la concejala Mar Barberán. “Lo que ha ocurrido ahora ya lo hemos visto antes con la construcción de los polideportivos. Los diseñó con criterios empresariales para que a los grandes gestores les salgan las cuentas y encima le han dejado tirado hasta en 5 ocasiones porque fueron 5 polideportivos los que se le quedaron desiertos”, añade en declaraciones a este periódico. “Ni haciendo un traje a medida es capaz de encontrar inversores que hagan lo que su Ayuntamiento es incapaz de hacer”.
Por último, desde Más Madrid consideran que Almeida “no debe gestionar pensando en cómo contentar a las grandes fortunas, los promotores, las inmobiliarias, sus amigos o a la Iglesia, no puede seguir facilitando que se haga negocio a costa del patrimonio municipal”. Y Barberán propone: “Lo que debe hacer el alcalde es llamar a Ayuso para que en esa parcela se construya un instituto público. Y poner a trabajar al Área de Obras y Equipamientos para satisfacer el resto de las necesidades de la zona”.
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