Acaba el curso de la pandemia: éxito en la gestión sanitaria con el reto de mantener las ratios bajas de alumnos por aula

Esta semana acababa un curso atípico marcado por la pandemia en el que las aulas valencianas han conseguido (en líneas generales) esquivar la COVID-19. La penúltima semana de clases -la última de la que se tienen datos- concluía sin incidencias reseñables en los 1.829 centros de Infantil, Primaria o Secundaria, con apenas un 0,03% de positivos entre los más de 818.000 alumnos y los más de 78.000 docentes, mientras que los momentos más duros del coronavirus (la semana del 22 de enero) las aulas confinadas suponían el 2,1% y en noviembre, durante la segunda ola, fueron enviados a casa los alumnos del 1,3% de las clases. “La afección del virus en las aulas ha sido mínima”, sostienen desde la comunidad educativa.
El conseller de Educación, Vicent Marzà, ha subrayado que los centros han sido los espacios de socialización “más seguros”: “Es constatable con cifras y el éxito es compartido entre todos los que forman parte de la comunidad educativa valenciana: alumnado, profesorado, familias, personal de limpieza, monitores de comedor, personal de administración y los diferentes agentes educativos...”, explica Marzà. “Hemos hecho piña para tener aulas seguras”.
Precisamente, desde los diferentes sectores implicados -familias, docentes o directores de centros- valoran de forma positiva la gestión sanitaria del curso. “Salvo en algún momento puntual, la situación sanitaria ha estado controlada”, explica Marc Candela, de Intersindical Valenciana, quien señala que lo que ha sucedido en los centros es un reflejo de lo que estaba pasando en cada momento en la sociedad. “Los protocolos y planes de contingencia han funcionado muy bien y la valoración es muy buena”, reseña Candela, quien valora de forma muy positiva el comportamiento del alumnado en los centros. En esta misma línea se muestra la Asociación de Directores de Institutos de Secundaria (Adies), que se felicita porque se haya podido llegar al final de curso con mucha presencialidad en las aulas. “La gestión de la pandemia ha sido un éxito”, sostiene al tiempo que recuerda su presidente, Antonio González Picornell, que los contagios que se han producido en los centros, “han venido principalmente de fuera”.
“La Administración ha mantenido una actitud dialogante con la comunidad educativa”, resalta Rubén Pacheco, presidente de Fampa Valencia (Federación de Asociaciones de Madres y Padres de Alumnos), quien destaca que la irrupción del virus ha posibilitado, “de manera obligada, que se bajen las ratios en las aulas. Esperemos que una medida que ha resultado positiva se mantenga de cara al próximo curso, ya que una ratio baja favorece una mejor calidad educativa”.
No obstante, los representantes de las familias consideran necesaria la puesta en marcha de una comisión de evaluación de la calidad educativa para conocer cómo ha afectado la crisis de la COVID: “Es evidente que la calidad de la enseñanza se ha visto afectada, sin cuestionar el esfuerzo de los docentes y la Administración, ya que la crisis sanitaria ha afectado a la motivación tanto del profesorado como del alumnado”. Así, Pacheco cree necesario conocer los aspectos positivos y negativos para aplicar las correcciones que sean necesarias“.
Desde Intersindical llaman la atención acerca de las “durísimas condiciones laborales” que han vivido los docentes el último año y medio, “aunque sanitariamente hayamos resistido”. “El profesorado ha tenido que hacer un gran esfuerzo”, resalta González Picornell, quien apunta cómo se han tenido que adaptar. Así, Candela asegura que el cansancio, “físico y mental, es enorme, con la sobrecarga de trabajo que se ha tenido que soportar”, un agotamiento que también han sufrido los estudiantes. “Ha sido un curso muy difícil en el que se ha perdido la sociabilidad. Esperemos que no queden secuelas, pero es evidente que la pandemia les ha afectado psicológicamente”. Intersindical critica que se convocaran las oposiciones en mayo, “cuando el profesorado tenía que concentrarse en sacar el curso”.
El conseller resalta también la “actitud ejemplar” de los estudiantes, “de los más pequeños a los más mayores, por su comportamiento en clase y el respeto a las normas establecidas para combatir la COVID-19”, así como el “impresionante trabajo” del profesorado para que los niños volvieran a clase, “socializaran y aprendieran en su espacio educativo de referencia”.
Curso 2021-2022
El curso que comienza en septiembre será, en principio, el de la vuelta a la normalidad. “Esperamos que no sea precipitado”, apunta Pacheco. Así, está prevista la vuelta a la presencialidad al cien por cien, si las condiciones sanitarias lo permiten. Para ello, se prevé la vacunación de los mayores de doce años antes del comienzo de curso, con lo que se inmunizaría también al alumnado de Secundaria. La comunidad educativa insiste en que habría que aprovechar los aprendizajes que ha dejado la pandemia para mantener la plantilla docente, incluyendo los refuerzos incorporados el pasado curso para hacer frente a los condicionantes de la COVID-19, y con ello se mantendrían también unas ratios más bajas en las aulas. “No se puede ni se debe recuperar el número de alumnos por aula previos a la pandemia, es incuestionable”, insisten. “Con menores ratios se atiende mejor a los alumnos”, explica Candela, quien advierte de la intención de la conselleria de recuperar las ratios previas a la pandemia“.
“Se puede seguir haciendo un esfuerzo porque las ratios bajas han demostrado sus beneficios”, resalta el presidente de Fampa, que indica que el próximo curso “va a seguir habiendo dificultades”. “Todavía queda mucho trabajo por hacer”, insiste.
El próximo curso, el contexto sanitario será diferente, “mucho más favorable”, con el personal de los centros educativos vacunado: “Estamos planificando de la mano de cada uno de los 1.845 centros para atender sus necesidades, garantizando la seguridad en las aulas y el cien por cien de presencialidad en todos los niveles”. “Nos dejaremos la piel para movilizar todos los recursos extraordinarios y el personal que sean necesarios”, concluye Marzà.
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