Grifols triplica el resultado y reduce el endeudamiento en su ‘annus horribilis’

Había expectación por conocer las cuentas de Grifols correspondientes a 2024, su particular annus horribilis, marcado por una crisis bursátil sin precedentes. Se la juega esta semana la compañía de hemoderivados para recuperar la confianza del mercado, tras un ejercicio marcado por el acoso sin cuartel del fondo bajista Gotham, que hizo desplomar por completo las acciones de la farmacéutica y que sacó a relucir problemas de transparencia y gobernanza en la compañía, ya magullada de por sí por un endeudamiento desmesurado tras la pandemia.
El grupo ha informado este miércoles de la consecución de un beneficio de 157 millones de euros (+271%), lo que supone casi triplicar el de 2023, gracias al alza de los ingresos, que crecieron un 10,3%, hasta alcanzar los 7.212 millones de euros. La farmacéutica ha asegurado que son “unos sólidos resultados, superando previsiones de ingresos y flujo de caja”. Esta magnitud se situó en 266 millones de euros, por encima de las estimaciones. El flujo de caja es relevante porque mide la capacidad que tiene una empresa de generar liquidez y, en consecuencia, de hacer frente a los pagos que van surgiendo. El apalancamiento disminuyó hasta 4,6 veces el beneficio bruto de explotación (ebitda), desde las 6,4 que tenía al cierre de 2023.
Grifols asegura que ha fortalecido su balance y ha aumentado su liquidez hasta 1.900 millones de euros, y que la deuda financiera neta se situó, a 31 de diciembre de 2024, en 8.046 millones de euros, un 21% menos que al finalizar 2023. Generar flujo de caja y reducir el endeudamiento son los grandes quebraderos de cabeza de la compañía.
La multinacional catalana ha orquestado esta semana una representación con tres actos (y un preludio) para convencer a los inversores de que se olviden de las acusaciones vertidas por Gotham de maquillar la contabilidad, de la investigación de la CNMV y del intento frustrado de oferta pública de adquisición (opa) por parte del fondo Brookfield junto con miembros de la familia para sacar temporalmente a la compañía del parqué.
Cada acto con el foco puesto en cada uno de los retos a los que se enfrenta Grifols: gobernanza, salud financiera de la empresa y planes de futuro. El preludio tuvo lugar a principios de febrero, cuando, con las cuentas de 2024 ya prácticamente cerradas, convocó su Capital Markets Day, lo que hizo suponer que los resultados eran buenos. Grifols llevaba sin organizar este evento con los inversores desde 2022, antes de desatarse la actual crisis bursátil.
Antes del segundo acto --la presentación de las cuentas anuales-- este martes la compañía daba una señal sobre gobernanza. Anunció el nombramiento de Anne-Catherine Berner, exministra de Transportes y Comunicaciones de Finlandia y hasta ahora consejera independiente, nueva presidenta no ejecutiva de la compañía. Berner sustituirá a Thomas Glanzmann, que ya había abandonado todos los puestos ejecutivos antes de lo previsto. Con el nombramiento de Nacho Abia como consejero delegado en abril de 2024, la farmacéutica estableció que ambos compartirían estas tareas ejecutivas hasta principios de 2025.
El ataque de Gotham provocó un mar de dudas sobre el buen gobierno de Grifols. Desde entonces, la compañía ha llevado a cabo a renovaciones en su cúpula directiva. Dos miembros de la familia, Víctor y Raimon Grifols abandonaron sus puestos directivos, pero mantienen su sillón en el consejo de administración como dominicales. Con el nombramiento de una presidenta independiente, Grifols “sigue fortaleciendo su gobierno corporativo”, aseguraba el martes la compañía a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV).
El tercer acto tendrá lugar este jueves, con la celebración del esperado Capital Markets Day en Londres. Allí tendrá la compañía la oportunidad de escenificar el relato que ha construido sobre su futuro más inmediato y sobre cómo piensa potenciar el negocio, empezando por contar detalles claves de la estrategia de crecimiento para este año. Y, sobre todo, contar cómo piensa refinanciar la deuda. En 2024 lo logró por un lado vendiendo su participación en la china Shanghai Raas a Haier por 1.629 millones de euros; y por otro lado, con la emisión de bonos preferentes garantizados al 7,125% con vencimiento en mayo de 2030.
El objetivo final es impulsar el precio de las acciones, que para algunos analistas tienen un potencial de revalorización de entre el 60% y el 70%. El precio objetivo promedio para los títulos de Grifols es de entre 14 y 15 euros, frente a los 9,62 de este miércoles, una cotización que es todavía un 33% inferior al nivel que tenía antes del ataque de Gotham.
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