Desdeelsur es un espacio de expresión de opinión sobre y desde Andalucía. Un depósito de ideas para compartir y de reflexiones en las que participar
La nostalgia del ‘no a la guerra’

Guardo como una reliquia entre papeles algunas pegatinas del ‘No a la guerra’ en letras rojas ensangrentadas sobre fondo negro de aquellos días de 2003 de manifestaciones contra la invasión de Irak. Algunas se perdieron pegadas en algún ordenador en desuso. Recuerdo esto ante la disyuntiva si destinar o no más dinero a defensa y seguridad con armas incluidas ante la soledad sobrecogida de Europa entre los fanáticos Putin y Trump. El último mensaje lanzado desde Bruselas para que almacenemos suministros de emergencia por si llega una crisis climática o una guerra ha echado más leña al fuego. Mi vocación pacifista de no más armas y sí más claveles y diplomacia está a punto de claudicar. Imagino que como la de muchos. Intuyo que lo de “si Europa quiere evitar la guerra debe prepararse para la guerra” va a calar más que los aguaceros vividos en las últimas semanas.
Admiro el optimismo de líderes como Antonio Maíllo, a quien no considero un indocumentado sino todo lo contrario, que advierten de que este furor por pertrecharnos de drones y tanques es el camino equivocado para garantizar la paz. Pero también observo con estupor lo que está pasando en Ucrania y Gaza, donde el deseo de negociar la paz se ve atropellado por intereses bastardos para apoderarse de tierras de minerales o de su costa para convertirla en un resort hotelero de lujo, sin palestinos, claro. Atropellos orquestados desde el entorno tenebroso de la Casa Blanca.
Maíllo es consecuente con sus ideas. Izquierda Unida, coalición que lidera, nació del ‘No a la OTAN’ de los ochenta. Tampoco su formación política fue muy entusiasta de la Unión Europea, proponiendo incluso la salida de España de la misma en algún momento. Ahora ya no está en esa tesitura, pero sí en la del nostálgico ‘No a la guerra’. Maíllo busca liderar con más autoridad que sus aliados dentro de la izquierda a la izquierda del PSOE la reivindicación contra la carrera armamentística. Cuenta para ello con el peso de su formación en Andalucía. Yolanda Díaz abandonó primero IU y luego Podemos. Está sola. Los de Podemos esconden, como sugiere el propio Maíllo, un general del que presumieron en los momentos cumbre de su corta historia, el exjefe del Estado Mayor de Defensa Julio Rodríguez. Parece que es el momento de Antonio Maíllo.
Andalucía puede ser la región más beneficiada con el programa de 800.000 millones de euros comunitarios en gasto en defensa y seguridad. Es una gran potencia en fabricación de material de defensa, con industrias que dan trabajo a 22.000 personas
Los tambores del rearme pueden suponer un aliciente para levantar cabeza de esa izquierda a la izquierda del PSOE cuando se está a un año de las elecciones autonómicas andaluzas. Un pegamento más en la fragua de la unión de IU, Podemos y Sumar en Andalucía. Me pregunto si después del subidón no vendrá una depresión mayor. Puede que la nostalgia del ‘No a la guerra’ no sea suficiente.
Varios aspectos pueden influir. Las encuestas de la Unión Europea desvelan lo poco preocupados que estamos los españoles por un peligro inminente de algún conflicto que nos embarque. Ocurre lo mismo en otros países del sur de Europa, alejados del miedo a los rusos de los aliados del norte. Esas encuestas de hace mes y medio no bareman lo rápidamente sugestionables que somos los mediterráneos.
Hay otro aspecto más materialista. Andalucía puede ser la región más beneficiada con el programa de 800.000 millones de euros comunitarios en gasto en defensa y seguridad. Es una gran potencia en fabricación de material de defensa, con industrias que dan trabajo a 22.000 personas y mueven más de 3.400 millones de euros. Son datos nada despreciables en una comunidad con alto índice de paro. La misma izquierda, que promovía las marchas contra las bases americanas de Rota y Morón (otro foco de empleo en la región), ya sufrió la paradoja de que Navantia fabricase corbetas de guerra para Arabia Saudí cuando bombardeaba Yemen, lo que suponía que no cerrase la industria naval tan importante en la provincia de Cádiz. Maíllo lo explicó entonces: “No es justo poner en la espalda de los trabajadores el dilema de carga de trabajo o derechos humanos”.
Andalucía también sale beneficiada si Bruselas se decanta por la estrategia Sánchez. A esta comunidad el mismo Sánchez ha destinado varios de los proyectos punteros en defensa tecnológica
El Gobierno de Pedro Sánchez, presionado por los aliados a su izquierda, quiere dar otro matiz a lo que los populares europeos llaman pura y llanamente rearme. Habla de defensa con nuevas tecnologías y de seguridad no solo militar, que puedan servir incluso para frenar el cambio climático. Andalucía también sale beneficiada si Bruselas se decanta por la estrategia Sánchez. A esta comunidad el mismo Sánchez ha destinado varios de los proyectos punteros en defensa tecnológica. Proyectos de gran envergadura como la base logística del Ejército de Tierra (BLET) de Córdoba. Este proyecto, prevista su apertura para este verano, supone una inversión de 500 millones de euros y empleo para 1.700 personas, incluidos mil militares.
Más acorde con la teoría de Sánchez es el Centro Tecnológico de Desarrollo y Experimentación (Cedetex) en Jaén, de vehículos inteligentes, sistemas anti dron e inteligencia artificial, relacionado con el Ministerio de Defensa, la universidad y la empresa. Un centro mollar para que Sánchez apoye su teoría de que defensa no es solo tanques y aviones de guerra, sino también sistemas de seguridad avanzados con uso múltiple y civil. Otro ejemplo es el Centro de Ensayos de Sistemas Aéreos no Tripulados (CEUS) en Huelva, financiado por el Gobierno (Ministerio de Defensa) y la Junta de Andalucía de Juan Manuel Moreno. Hay que incluir incluso la flamante Agencia Espacial Española con sede en Sevilla.
Habrá que ver si los citados proyectos tecnológicos u otros que estén por venir convencerán a Bruselas para hacerlos pasar por rearme en defensa y seguridad. También, si Pedro Sánchez convencerá con ellos a sus socios a su izquierda de que no habrá más gasto en tanques, sino en seguridad para la paz y el clima. Maíllo tiene la palabra.
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