Ganamos con Robert
Hace más de 40 años que voté por primera vez y aún soy capaz de recordar aquel momento con absoluta claridad: cómo llevaba la papeleta en la mano para que todo el mundo viera dónde iba y lo que iba a hacer, el tacto del sobre, el olor a tabaco que ahumaba el colegio electoral, mi calle en Quart de Poblet. Si me paro un segundo incluso siento de nuevo aquel escalofrío de emoción al cruzar la puerta, el orgullo de la responsabilidad al depositar la papeleta del PSOE en la urna, y la satisfacción que me produjo hacer lo correcto: votar en conciencia lo mejor para mi tierra, como siempre he hecho.
Pues con esa misma emoción y motivación votaré el próximo 2 de marzo para que mi compañero Robert Raga sea el próximo secretario general provincial del PSPV. Y seguro que algunos pensarán que exagero, pues no parecen comparables unas elecciones generales con un proceso orgánico, pero aquellos, como estos, no fueron unos comicios cualquieras. En el 82 nos jugábamos seguir anclados en la dictadura o apostar por el cambio, y una mayoría absoluta decidimos hacerlo de la mano del Partido Socialista, el partido del pueblo. No el de las élites ni el del establishment, sino el de las clases obreras, el del municipalismo. El partido que en adelante llevaría a nuestro país a una etapa histórica de reconstrucción, como el reto que tenemos ahora en nuestra provincia.
En Valencia, de nuevo, nos volvemos a enfrentar a una etapa de refundación, y si me han enseñado algo los más de 38 años de experiencia política que llevo a mis espaldas es que nunca hay que perder de vista tus orígenes, y que cuando las cosas se tuercen, hay que volver a ellos, a la motivación que te hizo empezar...y esa es la ilusión que mueve Robert entre sus compañeros y compañeras socialistas. Él es un alcalde en mayúsculas, y en política no hay mejor halago y cargo que ese. Tiene la confianza de sus vecinos y vecinas porque sabe que ellos son su mayor fortaleza, igual que el partido es su mayor motivación. Sin personalismos, sin más aspiraciones que la de servir, y con la legitimidad que te da saber hacer equipos y ser una parte más de ellos.
A Robert se le dan bien las personas, saca lo mejor de ellas, y por eso sé que es el mejor candidato posible para liderar esta nueva etapa que los y las socialistas tenemos por delante. Porque esta tierra necesita un equipo de personas que limpie de barro nuestra reputación y desvincule nuestro nombre del del Ventorro. Porque como siempre que gobierna el PP, en la Comunitat Valenciana, volvemos a ser portada de todos los periódicos y no precisamente para bien. Tardamos poco en abrir programas de humor tras las elecciones con el pacto autonómico de la vergüenza. Ese en el que Partido Popular y Vox se repartían el poder de la Generalitat en una servilleta. A eso se redujo su proyecto político para los valencianos y valencianas.
Y tras la DANA, y el paréntesis de dignidad y buena reputación del gobierno de Ximo Puig, volvemos a las andadas y tras aquel funesto pasado en el que éramos la Comunitat de los corruptos, con Zaplana como líder absoluto, ahora somos la de los incompetentes, con Mazón como cabeza de lista.
Así que los y las socialistas no podemos perdernos eligiendo a un candidato que no esté dispuesto a arremangarse y al que le dé miedo perder cotas de poder. Necesitamos alguien que esté dispuesto a arriesgarse y a dar la cara, aunque eso signifique que alguna que otra vez te la partan. Porque nunca he sido de grises, no elegiré a un candidato gris. Creo, firmemente, que necesitamos cambiar las actitudes y los proyectos personalistas por los que son claramente corales. Hemos de cambiar las áreas mediáticas, que alimentan sobre todo a la derecha, por las áreas de trabajo, que alimentan a nuestro electorado. Hemos de cambiar la voluntad de influir en decisiones orgánicas por la complicidad y la lealtad, sin fisuras, al proyecto del PSPV que lidera Diana Morant. Y para mí, todo eso, lo representa Robert Raga.
Robert es un alcalde que ha entendido la necesidad de reforzar a los municipios para conseguir cuantas más alcaldías mejor. Ha entendido que no podemos votar los presupuestos de Mompó después de lo ocurrido en la DANA porque a este PP hay que echarlo de las instituciones para que no siga degrandándolas.
Se ha propuesto cambiar el rumbo de esta estructura provincial que nos impusieron por una realidad comarcal centrada en las necesidades de la gente. Y hacerlo, además, con un sentido, revestido de toda lógica; hay que invertir los contrapesos orgánicos y sustituirlos por el trabajo de campo; relegar las exigencias de los partidos frente a la lealtad, y recuperar la esencia de los valores socialistas; como la defensa de nuestro patrimonio local, empezando por nuestra lengua, el valenciano. Ese legado que tenemos la obligación de salvaguardar frente a quienes no entienden la fortuna que implica tener una lengua propia, y por ello no la usan nunca.
La personalidad de los candidatos siempre es crucial, son ellos los que ganan o pierden las elecciones y además deben hacer la mejor gestión posible de los resultados obtenidos. Porque confío en la personalidad, carisma y ética de Robert, sé que estas primarias las va a ganar.
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