“No se puede concluir que se empleara la fuerza de modo inadecuado”, concluye la Ertzaintza sobre la detenida que acabó en la UCI
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El consejero de Seguridad, Bingen Zupiria, ha afrontado este miércoles en el Parlamento Vasco su primera gran crisis desde que asumió ese cartera en el verano del pasado año aunque sin excesivas preguntas de la oposición. Acompañado del viceconsejero Ricardo Ituarte y de la directora de la Ertzaintza, Victoria Landa, que ha llegado con abrigo rojo similar al color corporativo del cuerpo, ha comparecido de urgencia ante la Cámara por la controvertida detención de una mujer en Donostia a principios de febrero, en la noche del 1 al 2 de febrero. A las horas, acabó grave en la UCI y su país de origen, Colombia, ha puesto a su disposición recursos diplomáticos para las acciones emprendidas contra la Policía vasca. Zupiria, que ha pedido que no se hagan “acusaciones gravísimas” porque no hay “conclusiones definitivas” de ninguna de las tres investigaciones en marcha, sí ha querido reseñar que “no se puede concluir que los agentes emplearan la fuerza de modo inadecuado o que se excedieran”.
El consejero ha arrancado su comparecencia en euskera haciendo constar que conoció el 17 de febrero, por las noticias de medios de comunicación de Colombia, que una persona residente en Donostia había denunciando a la Policía local de la ciudad supuestos malos tratos de la Ertzaintza. En castellano, ha insistido en que “la Ertzaintza no tiene noticia directa de una o más posibles denuncias más que a través de noticias publicadas en medios”. La Policía donostiarra informa al poder judicial y no a la Ertzaintza, ha recordado. No ha lugar a reproches por no reaccionar, ha recalcado también. “Todos y todas sabemos que la Ertzaintza NO tiene acceso a las denuncias presentadas ante otras Policías, salvo que tengan que ver con asuntos investigados por ella”, ha remarcado Zupiria [las mayúsculas constan en la copia escrita de la intervención].
Se da la circunstancia de que el 7 de febrero, es decir, diez días antes de las noticias de Colombia, Zupiria comunicó el caso al presidente de la comisión de control y transparencia, Juan Luis Ibarra. El exmagistrado dirige un órgano independiente que revisa actuaciones con fallecidos o heridos tanto de la Ertzaintza como de los cuerpos locales. El 13 de febrero este organismo acordó iniciar una investigación. En el acuerdo adoptado por la comisión consta textualmente que “el señor consejero de Seguridad” informó de que tenía “constancia”, a más tardar el 7 de febrero, de que la pareja de la mujer herida había interpuesto “una denuncia ante la Guardia Municipal de Donostia contra la actuación de los agentes de la Ertzaintza”. Esto fue publicado por este periódico este lunes.
Ante la aparente contradicción, las fuentes consultadas indican que no es lo mismo tener “constancia” de algo que información oficial. Y mucho menos conocer su contenido. La Policía autonómica conocía por canales extraoficiales la existencia de esa denuncia y se insiste en que era un elemento de juicio que no se podía hurtar a un órgano de control para que extraiga sus conclusiones con los mayores datos posibles.
En el Parlamento, de hecho, Zupiria ha querido remarcar que la Ertzaintza no esperó a que el caso tuviera eco en los medios de Colombia y en los locales -no ha escatimado en críticas para ellos por su cobertura- para iniciar sus propias actuaciones. Ha recalcado que Asuntos Internos ya se puso a analizar lo ocurrido desde el mismo 3 de febrero, el primer día laborable después del fin de semana en que se produjeron los hechos. Eso también consta en la documentación aportada a la comisión de control y transparencia. Asuntos Internos, por ejemplo, ya ha revisado las cámaras de seguridad tanto del lugar de la detención como de los calabozos de la comisaría de Donostia. “Ningún dato disponible hasta el momento muestra que la mujer detenida 'fuera objeto de una brutal paliza', o que 'los ertzainas se subieran encima y siguieran golpeándola', ni que 'tras caer al suelo quedara inconsciente y los agentes siguieran golpeándola', o 'siguieran golpeándola una vez detenida en los calabozos', como se ha afirmado”, ha garantizado el titular de Seguridad.
La cronología de los hechos
El consejero Zupiria ha dedicado buena parte de su larga comparecencia a hacer un relato detallado de lo ocurrido según las conclusiones del atestado del caso, con código 590A2500869. Los hechos arrancan a las 5.06 horas de la madrugada del 2 de febrero en el cruce entre las calles de Manterola y San Martín de Donostia, cerca de la discoteca Channel. Hay dos primeros ertzainas que acuden al lugar. Ven a un varón golpeando a otro hombre y una mujer intenta separarlos. E inician una intervención.
Separan a las partes y proceden a identificar a los participantes. Uno de los hombres, pareja de la mujer denunciante, muestra un comportamiento “hostil” y hacen uso de una fuerza “proporcional” para esposarlo. Pero la mujer “reacciona” y se acerca “agresivamente” para evitar el arresto. Tuvo que ser “contenida físicamente”. Después, llegan “personas conocidas de la mujer” en busca de “entorpecer” la labor policial. “Increparon” e “insultaron” a los funcionarios uniformados.
Llegó una patrulla de apoyo para “ayudar” en la “contención” de la mujer. Ésta seguía insistiendo en intentar evitar el arresto de su pareja. Uno de los ertzainas empleó la porra, técnicamente “bastón policial”. La mujer “volvió a acercarse de manera agresiva”, siempre según la versión oficial. Uno de los agentes de refuerzo la golpea de nuevo y ella reaccionó con “varios manotazos” en el pecho. Otro agente “agarra” a la protagonista para “aparatarla”. Todos los presentes “se abalanzaron” sobre los ertzainas. “Dejad a mi amiga, os vamos a matar”, se recoge en el atestado que escucharon los policías.
Así las cosas, “rodearon” por la espalada a la mujer y con un “giro corporal” la “acompañan” al suelo y la “reducen”. La esposan y queda boca abajo. Seguía “insultando” y dando “patadas”, incide la Ertzaintza. Se recoge que advirtió de que “eso iba a traer consecuencias legales” porque “habían pegado a una mujer”. Uno de los policías se quejó de que habían pedido refuerzos a su central y que no llegaron nunca, por lo que estaban “en inferioridad numérica”. Uno de los participantes de la pelea logró huir sin ser identificado, de hecho.
Se acusa a la mujer de “atentado” y a su pareja de “resistencia grave”. A las 6.30 horas se dio por resuelto el asunto. A las 6.31 sí llegó una patrulla con dos ertzainas que “ayudaron” a la mujer “a laventarse” y le practicaron un registro. Todavía más tarde se personó el jefe de patrullas. Las cámaras de la cercana Audiencia Provincial de Gipuzkoa grabaron parte de la secuencia.
La mujer detenida no se sostenía en pie por su estado de embriaguez pero fue trasladada al calabozo. Su pareja sí fue enviada a un “cuarto de socoro” antes de ir a comisaría y quedar en libertad a las 15.21 horas. Zupiria admite que el único fallo detectado en los protocolos es que fue enviada a comisaría y no a un centro sanitario. “Parece claro que la mujer detenida, que fue reducida en la calle de Manterola por dos agentes y uso de la fuerza, debía haber sido trasladada a un centro sanitario del mismo modo que fue trasladado su compañero, también detenido. No tengo explicaciones para este fallo. Las investigaciones abiertas o los tribunales deberán explicar la razón y fijar las responsabilidades”, ha señalado el consejero.
En el calabozo
La otra parte de los hechos tiene lugar en la base de la Ertzaintza en Donostia. A las 14.30 horas, después de varias horas, la detenida ya refiere dolores. Pide también ropa limpia porque se había orinado. Estuvo en el suelo porque, según la Policía, era lo más seguro dado su estado. Se comprueba que tuvo “inmóvil” la parte “izquierda” del cuerpo. Inicialmente, Zupiria informó a la comisión de control que el problema era en la parte “derecha”. Ella, en entrevistas concedidas, siempre ha aludido a la “izquierda”. Una ertzaina indica que había escuchado a la mujer que pensaba haber sido “drogada” en la noche anterior y “relaciona su dolor con esa circunstancia”.
A las 15.44 horas una patrulla lleva al hospital a la arrestada. La llevan “en brazos” hasta el coche. Entra en Urgencias a las 15.56 horas y a las 18.52 horas queda ingresada. A las 20.00 horas se le concede la libertad, pero sigue internada en el centro sanitario, el hospital Donostia. El 3 de febrero, Osakidetza informa a la Ertzaintza que “estaba grave en la UCI”. “La Ertzaintza no tuvo forma de conocer si la persona detenida padecía alguna enfermedad ni de conocer el estado de salud en el que se encontraba”, ha puntualizado Zupiria, que ha deseado una pronta recuperación a la mujer herida. “Debo respeto a esa mujer, sea lo que sea lo que ha ocurrido”, ha recalcado. Ha informado de que “altos mandos” policiales no han dejado de interesarse en todo momento por su estado de salud, sin obtener excesivos datos. Ella sigue hospitalizada en este momento.
Los mensajes de la oposición
Desde la oposición, EH Bildu ha criticado el “oscurantismo” y “falta de transparencia” de la Ertzaintza. “¿Hubiese salido esto a la luz pública de no haber aparecido en un medio extranjero? Nos pone en mala situación como país y deja a la Ertzaintza en mal lugar”, ha señalado Gorka Ortiz de Guinea, que sustituye después de años a Julen Arzuaga como portavoz de la formación en asuntos policiales. Ortiz de Guinea ya había registrado preguntas por escrito al Gobierno para pedir más datos sobre estos hechos. Ainhoa Domaica del PP ha requerido “apoyo” y “respeto” a la Ertzaintza, de cuyos “estándares de calidad” no se puede dudar en términos generales. Vox también ha pedido defender a la Policía pero sí ha lamentado que “haya transcurrido casi un mes” hasta que han llegado las explicaciones y ha cuestionado la “poca transparencia” del Ejecutivo. El PP y Vox no han hecho uso de su segundo turno de palabra para hacer más preguntas.
El PSE-EE, socio del PNV en el Gobierno, ha considerado “indubitadas” las explicaciones de Zupiria y ha considerado “correcta” la respuesta de la Ertzaintza ante lo sucedido. Los nacionalistas, por boca de Jon Andoni Atutxa, han hablado de “mentiras” sobre este asunto para “perjudicar” a la Policía o para lograr “réditos”.
Como reflexión ante los comentarios de los partidos, Zupiria ha asegurado que en su nueva posición le toca defender “sin complejos” el uso de la fuerza pero siempre cuando es preciso y con “proporcionalidad”. También ha demandado que la sociedad se tome “en serio” qué ocurre por las noches los viernes y sábados debido a los elevados consumos de alcohol y drogas. “Ustedes son más jóvenes. Yo soy más mayor pero también salgo a la calle”, ha apuntado Zupiria, de 64 años.
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