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10 beneficios de comer pescado demostrados por la ciencia

Un plato de pescado.

Jordi Sabaté


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España, con 45,6 kilos por persona y año, es uno de los países donde más pescado se consume en el mundo, junto a Portugal, Noruega, Japón. No obstante, al contrario de lo que podríamos pensar, el hábito de consumir pescado no es comparable con el de consumir carne de mamíferos, especialmente ternera, de la cual se consumen 50 kilos por persona y año.

¿Tiene la misma cantidad de mercurio el atún de lata que la rodaja de pescadería?

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Aún así, el consumo de pescado, tanto blanco, como azul, está considerado por los expertos en nutrición y salud, como uno de los más recomendables que puedan existir para obtener proteína animal.

A continuación te ofrecemos diez de los beneficios de comer pescado probados por la ciencia, que justifican que aumentes el peso del pescado en tu dieta.

1. Tiene beneficios cardiovasculares

Gracias a los ácidos grasos Omega-3, pero también a la ausencia de grasas propias de mamíferos, mayormente saturadas, el consumo regular de pescado, sea azul o blanco, disminuye el riesgo de inflamaciones y por tanto de accidentes cardiovasculares por obstrucción de venas y arterias.

También contribuye a una menor presión arterial por el mismo motivo. La Fundación Española del Corazón lo considera un producto imprescindible en nuestra dieta, tal como explica en este artículo.

2. Ayuda a mantener los niveles de colesterol LDL bajos

Por otro lado, y relacionado con el beneficio anterior, los ácidos grasos omega-3, en caso del pescado azul, mantienen el colesterol LDL bajo al ocupar su sitio en muchos procesos en los que interviene la membrana celular.

El motivo es que los omega-3 le dan fluidez a la membrana celular y le permiten aceptar la energía que este colesterol lleva, haciendo que no retorne a la sangre cargado de materias grasas. Por este motivo, se disminuye el riesgo de un tapón en venas y arterias, que podría provocar un ictus.

3. Menor riesgo de desarrollo de diabetes

Un estudio realizado en 2011, por miembros del Departamento de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Facultad de Medicina de la Universidad de Valencia, concluyó que el consumo de pescado se asocia con un menor riego de desarrollo de diabetes. 

No es el único que llega a las mismas conclusiones y la explicación está en la fluidez que otorgan los omega-3 a la membrana celular, con lo que se produce una mejor aceptación de la energía que aporta la insulina y por lo tanto no se estresa el sistema de producción de esta, causa final de la diabetes.

4. Efecto protector del cáncer de colon

De nuevo los efectos antiinflamatorios de los omega-3 intervienen como protectores de la parte final del intestino, tal como certifica un estudio sobre grupos de alimentos y riesgo de cáncer colorrectal realizado por científicos alemanes y publicado en International Journal of Cancer.

5. Es bueno contra la depresión y la ansiedad

Lo apunta un estudio titulado Los ácidos grasos poliinsaturados omega-3 protegen contra la inflamación a través de la producción de mediadores de lípidos LOX y CYP450: relevancia para la depresión mayor y para la neurogénesis del hipocampo.

En él se sugiere que a una ingesta mantenida de ácidos grasos omega-3, dado el efecto preventivo contra la inflación en el cerebro de las lipoenzimas LOX y CYP450, a las cuales estimulan, podría tener un efecto protector contra la ansiedad y la depresión.

6. Una fuente de vitaminas A, B1, B2, B3, B12 y E

El consumo de pescado, tanto blanco como azul, aporta vitaminas liposolubles del tipo vitaminas A, B1, B2, B3, B12 y E. En concreto, es una excelente fuente de retinol o vitamina A, imprescindible para la vista, pero también para muchas otras funciones.

Así, estimula la producción de colágeno y ácido hialurónico, combate las arrugas, reduce el tamaño de los poros y aclara las manchas. El hígado es la parte más rica. Por otro lado, nuevos estudios apuntan a los déficits de vitamina B12 y la prevalencia de la depresión.

7. Una fuente de vitamina D

Otra vitamina fundamental como es la D se encuentra en abundancia en el pescado, especialmente en el azul, como el salmón, la sardina y la caballa, pero también en el blanco.

De hecho en invierno, cuando menos tomamos el sol, es cuando más recomendable es la ingesta de pescado por su vitamina D, fundamental para prevenir la osteoporosis en adultos mayores.

8. Fuente de minerales

Por otro lado, la ingesta de pequeños pescados, como anchoas, sardinas, sonsos, etc, proporciona fósforo, potasio, calcio, magnesio y sodio, además de otros elementos, si bien puede tener el inconveniente de aportar también metales pesados, aunque no es el caso de las especies citadas, dado su pequeño tamaño.

9. Son una fuente limpia de proteínas de alta calidad

Por “limpia” nos referimos a que aportan proteína de alta calidad, esto es con todos los aminoácidos esenciales, pero sin las sustancias oxidantes e inflamatorias propias de la carne roja: acrilamida, nitrosamida, óxido de trimetilamina y mioglobina, portadora de hierro hemo, con gran capacidad de formar radicales libres. En este sentido tanto el pescado blanco como el azul son muy saludables.

10. Su carne ofrece una mejor digestión que las carnes rojas

Al tener menos colágeno y menos proteínas fibrosas en general, su carne se hidroliza con mayor facilidad en nuestro estómago, evitándonos digestiones pesadas.

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